19 dic 2010

TRABAJAR, TRABAJAR Y MÁS TRABAJAR


Empezar a trabajar

Como bien sabéis la búsqueda de trabajo infructuosa ¡por fin se convirtió en fructuosa! jejeje. Empecemos con Primark. Me dieron al principio un horario de lunes a viernes de 4 a 8 en la sección de zapatos. He de decir que al principio no me gustó mucho estar en esta sección, aunque lo preferí ante la posibilidad de estar en lencería colocando bragas con lentejuelas… jajajaja. Ahora estoy haciendo horas extras para sacarme más pelillas que, al fin y al cabo, en Primark sólo estoy para Navidad, así que tengo un horario de 11 y media a 9.

Las primeras semanas fueron bastante aburridas… Casi no venía gente así que nos pasábamos el tiempo recolocando lo ya colocado. Los únicos momentos entretenidos para mí era cuando me ponían en caja. Lo que me ha sorprendido es cómo gastan algunas personas… Primark es una tienda de ropa muy barata; lo más caro son los abrigos y algunas botas, pero nada sobre pasa las 30 libras de precio. Pues hay gente que se gasta casi 200 libras, es más, mi record está en 221 libras… que vienen a ser 5 bolsas grandes de la tienda y unos 15 minutos escaneando la ropa y metiéndola en las bolsas.

¿Cómo es Primark? Un laberinto... Aunque ya he conseguido hacerme más o menos con ella. Tengo que entrar por la puerta de atrás, subir hasta la tercera planta, ahí dar la vuelta hasta la puerta de personal y poner el código de seguridad, subir otros dos pisos hasta la planta de staff, recursos humanos, cafetería/cocina (que viene a ser del tamaño de mi casa...), dejar las cosas en la taquilla, bajar a mi planta y fichar poniendo mi código y metiendo la mano para que me lea las huellas y se aseguren que soy yo y no otra persona quien trabaja. Sí, la nueva forma de fichar es a través de tus huellas… Donde no suelo ir a menudo es al stock... toda la cuarta planta más media de la quinta, dividido en pasillos y con una línea amarilla que te recomiendan seguir porque en algún momento te encontrarás con una salida.

Mis compañeros son bastante majos aunque me hacen sentir un poco mayor porque bastantes de los de mi turno ¡no han cumplido la mayoría de edad! Además me parece que hay un salto generacional porque por la mañana está la gente de 30 y muchos, 40, pero de 20 y tantos como yo no hay, al menos en mi planta. Tengo 4 managers y 4 supervisores así que me costó un poco la jerarquía... A Albert (un supervisor) le hace mucha gracia que sea española (no lo entiendo...) y siempre me dice palabras en español... Un día me preguntó de qué parte de España era y cuando dije Madrid me miró, meditó y cuando entendió la ciudad que había dicho repitió Madrid con su acento inglés y se empezó a reír, ¡¡¡que cómo pronunciaba yo Madrid!!! Muy inteligente no es que sea… Debido a la nieve me preguntó también si en España nieva y hace frío, pues ya sabemos que España es el paraíso en el que sólo hace sol y temperaturas idílicas. Después de decirle que sí, tenemos invierno me miró y me dijo… “Y vuestro invierno es en junio, ¿no?” Imaginaros la cara que se me quedó… No, amigo mío, no. España está en Europa, no al lado de Argentina…

Luego trabajo también, aunque más esporádicamente, en el Liverpool Echo Arena and Convention Centre, véase ACC Liverpool, como camarera/azafata. De momento no he hecho muchos horarios, entre otras cosas porque he preferido hacer las horas extras en Primark. Me han puesto varias veces de “cleaner” recogiendo vasos, platos, tazas, etc. ¡¡¡Podéis imaginaros cómo acaba mi brazo!!! Eso sí, me ha sorprendido que por el momento ¡¡¡no he tirado nada al suelo!!! Jejeje. Para variar a mis compañeros también les extraña que me haya venido a vivir aquí en vez de estar en el “paraíso idílico” que es España ¡¡¡y la verdad es que hay veces que me lo estoy empezando a preguntar yo también!!!

Okupación

Tengo una okupa en casa. He de decir que la chica es muy simpática, pero lleva ya casi un mes viviendo en el salón… ¿Cómo he llegado a tener una okupa en casa? Por que es amiga de mi compañera de piso. Otra española más que decide venirse a vivir a Inglaterra y hasta que encuentre piso su amiga la acoge en su casa. Hasta ahí todo normal. Lo que pasa es que llevamos un mes y todavía no tiene piso. Ella ha buscado un par de casas y la semana que viene va a ir a visitar uno, aunque no puede entrar a vivir en ese hasta el 10 de enero. He de decir que la cosa podría ser peor porque la chica tiene todas sus cosas en la maleta en una esquina del salón para no molestar. Recoge la casa y la he visto limpiar el baño. Ha repuesto las cosas que ha gastado y pone dinero para la electricidad. A veces pienso que es incluso mejor compañera de piso que el chico con el que vivimos (que no entiende lo que es fregar el baño…) Lo que si que no hace es pagar el alquiler como hacemos los otros tres… Además que si ella está durmiendo lo que sea yo no puedo usar el salón con lo que si quiero desayunar o ver la tele tirada en el sofá me tengo que aguantar y estar en mi cuarto.

Mi compañera, Silvia, la tenía apalabrado un piso pero a la okupa le pareció caro. Lo mejor es que el tercer día ya estaba trabajando porque Silvia la había enchufado en un sitio, con lo que sueldo tiene para poder pagar una casa. Pero es que a ella no le importa dormir en el sofá porque en peores sitios ha dormido, como ella misma dice. Pues al fin y al cabo ha trabajado durante mucho tiempo en el campo “que es un trabajo muy duro, pero muy bonito” y se va todos los veranos a Francia a trabajar. Y vivió en Barcelona en una casa okupa con 15 personas. Cuando me dijo lo de la casa okupa en Barcelona pensé… “esta chica se queda a vivir aquí de por vida…” Como Silvia se va ahora a casa por Navidad espero que se meta a dormir en el cuarto de esta y poder recuperar por unos días el salón…

Oh, blanca Navidad, nieve…

Este año sin duda alguna podré cantar este villancico. Liverpool está blanco. El viernes por la tarde estaba trabajando cuando dos compañeros se acercaron y me preguntaron “¿te gusta la nieve?”. Qué pregunta… Sí, me gusta, es bonita y es divertido jugar con ella. No, no me gusta, debido a ella el año pasado viví una odisea para volar y hay altas probabilidades que me vuelva a pasar lo mismo. El caso, es que me dijeron que estaba nevando fuertemente y que me saliera a ver por la ventana. Eso hice. Y me quedé flipando. Había tenido mi hora de descanso a penas una hora antes y no nevaba. Pero al salir y mirar por la ventana… todo estaba blanco y se veían unos copos enormes caer desde el cielo.

Caía tanto que una hora más tarde Primark anunciaba a sus clientes que debido a las condiciones climáticas la tienda estaba cerrando. Me fui a casa 15 minutos antes de lo que me tocaba. Mucha gente estaba en la calle jugando y otros tantos pensando cómo volver a casa. Cuando yo llegué a la mía me encontré con mis vecinos creando un súper muñeco de nieve.

Ayer por la mañana me fui con una amiga a sacarnos fotos por la ciudad y después nos subimos a la torre más alta de Liverpool que tiene un restaurante/cafetería arriba del todo. El café es bastante carito pero el trato que te da, y sobre todo las vistas, merecen la pena.

En un rato me voy a ir con unos amigos a comprar comida para Navidad. Al final con la tontería somos 8 aquí así que no vamos a estar solitos. El problema como siempre será ponerse de acuerdo en el menú pero no pasa nada, lo importante más que nada ¡es no estar solos!

22 nov 2010

Liverpool, “you know I love you” (Concurso CEXT)


Un año y dos meses. Eso es lo que llevo en Liverpool. Llegué en septiembre de 2009, el día 21 para ser más exactos, para trabajar como au pair mientras aprendía inglés. Todavía hoy les recuerdo a los cuatro en el aeropuerto esperándome para recogerme, con un cartel con mi nombre y una rosa como regalo, aunque lo que más me emocionó fue el mensaje de bienvenida escrito en la pizarra de mi “nuevo” cuarto: “Beatriz, ¡bienvenido a Liverpool! ¡Esperamos que te gusta tu dormitorio!” (Sí, ¡tenía varias erratas!).

Tenía ganas de cambio y de aventura y poco me ha faltado de ambos. Cambio, porque somos dos culturas completamente diferentes, con otro carácter y otro modo de vida. Aventura, porque nadie te dice lo raro que es vivir con otra familia, porque empezar de cero no es fácil y porque llegar con un nivel bajo de idioma hace que te pierdas hasta para comprar el pan. Pero, aún así, lo recomiendo y digo, sin miedo, que está siendo una de las mejores experiencias de mi vida.

No puedo decir que Liverpool es la ciudad más bonita de Inglaterra porque sin duda mentiría. Chester, York, Bath y, por supuesto, Londres, le aventajan. No puedo negar que gran parte de la fama e importancia de la ciudad viene de los Beatles y del equipo de fútbol. Pero tampoco puedo decir que todo se reduzca a eso. Liverpool es una mezcla entre modernidad y decadencia que le hacen especial. Un edificio innovador se alza al lado de uno casi en ruinas y a pocos metros lo que fue una nave industrial se ha convertido ahora en un hotel de lujo. Es la leyenda de su símbolo, los “liverbirds” que copan desafiantes el Royal Liver Building y de los que se dice que “si hechan a volar, Liverpool dejará de existir”. Es la mezcla de estilos arquitectónicos. Es estar cerca del mar pero a su vez lejos.

Quizá por ser de Madrid disfrute yendo al puerto de Albert Dock (ya se sabe, “vaya, vaya, aquí no hay playa”), donde se mezclan ocio y cultura. Un día me voy a ver los barcos navegar, otro a una exposición al TATE y el tercero a tomar un café. Ando por el Pier Head disfrutando de “las tres gracias” como les llaman aquí, el edificio Royal Liver, el edificio Cunard y el edificio del Puerto de Liverpool, declarados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Les acompañan los numerosos memoriales, como el que se erige en honor al Titanic, pues poca gente sabe que el barco estaba registrado en la ciudad y que era propiedad de una compañía de Liverpool.

En Liverpool puedes subir a la torre de la catedral protestante, a la cafetería de la última planta de la West Tower o a la Radio City Tower para disfrutar de las vistas de la ciudad y de lo que ya no es tan ciudad. Puedes pasear por Chinatown y encontrarte con la puerta más grande fuera de China, regalo de Shangai, ciudad hermandada con Liverpool.

Liverpool es, sin duda alguna, los Beatles. Es ir a The Cavern, a revivir la época dorada del grupo de música más grande la historia, mientras sus imitadores cantan una y otra vez sus canciones y el público disfruta su pinta y se emociona con canciones que se saben de memoria. The Cavern es un sitio en el que puede pasar de todo, he llegado a ver hasta una pedida de mano. Todos en silencio, expectantes por saber si la novia aceptaba y gritando de júbilo cuando dijo “sí”. Es entrar en el museo dedicado a ellos y subirte en el Yellow Submarine. Es ir a Penny Lane o Strawberry Fields para honrarles y sacarte la típica foto de turista. Es comprarte un póster de la portada del disco Abbey Road para decorar tu nuevo hogar.

Es disfrutar de la cultura yendo a una exposición a The Bluecoat, TATE Museum, Walker Art Gallery o, ahora mismo, disfrutar de la bienal de arte, que aparece en cada esquina en los sitios más insospechados. Es ir a un concierto de jazz en una sala mientras que en la de al lado un grupo de música Indie se da a conocer. Es intentar sacarte mil y una fotos con las “lambananas” e incluso plantearte la idea de subirte a alguna.

Es ir de compras a Liverpool One y comprar como un loco en Primark porque “total, por 3 pounds, si se me rompe pronto no pasa nada”. Es ir a comer algo de madrugada a tu take away favorito, para nosotros “el tío Sam”, que se ha convertido en un coleguita más.

Todo esto y mucho más es Liverpool, donde “you will never walk alone…”

30 sept 2010

COMING BACK TO LIVERPOOL


Liverpool… ¡cómo te eche de menos! No eres la ciudad más bonita del mundo, sin los Beatles dudo mucho que medio mundo te conociera, no tienes grandes monumentos, pero para mí eres especial. Especial por todo lo que estoy viviendo aquí y por todo lo que me queda por vivir. Especial por la gente que está formando parte de mi vida y la que la formará. Especial porque parece que por fin estoy aprendiendo inglés. Especial porque me estás enseñando una nueva cultura y una forma distinta de ver la vida. Especial por tantas cosas…

Dos meses después de mí marcha a España y Francia por vacaciones he vuelto a la ciudad que ahora es mi hogar. Lo más difícil ha sido encontrar un nuevo sitio en el que vivir puesto que ahora ya no soy au pair… Mis aventuras y desventuras cuidando niños se han acabado (al menos por el momento), no así las que me quedan mientras busque trabajo, siga visitando sitios y viva aquí.

La búsqueda de Piso

Al principio iba a vivir con una chica, Teresa, con la que me había puesto en contacto Javi. Sin embargo, tras varias búsquedas sin éxito decidimos separarnos. Despúes vino la búsqueda con Monika, pero eso sí que fue un desastre absoluto… Un día me dijo que conocía a un hombre que alquilaba casas, que si queríamos que le llamara e íbamos a verlas.

Total que un viernes por la mañana quedamos Monika y yo y le llamamos. El “buen hombre” nos dijo que a la una estaba disponible. He de decir primero que tanto Monika como él son polacos y hablaban en su respectivo idioma. Así que no me fui enterando de las cosas hasta que iban pasando. Llegó la hora y fuimos donde habíamos quedado. He aquí mi estupidez que pensé que donde habíamos quedado era en el piso… no. Nos llevó a su coche y nos dijo que nos subiéramos. Le pregunté a Monika si confiaba en él mientras tranquilamente se subía en el coche. Me dijo al principio que sí y luego soltó “y si no ya veremos” ¿Perdón?

Para más inri mi cinturón de seguridad no cerraba, así que no había seguridad… Y él no era el mejor conductor… Monika me dijo que íbamos a un piso cerca del hospital universitario así que al menos me calmé pensando que el trayecto era corto. Pero pasamos delante del hospital y nada… Pregunté, inocente yo, y me contestó Monika previa traducción del polaco, que primero tenía que ir a Kensington a recoger dinero. Y eso hizo. Se paró en medio de la calle principal de dicho barrio (por cierto, el que tiene fama de ser el peor barrio de la ciudad), recogió un fajo de billetes y dimos media vuelta hacia la “casa”.

Llegamos a la supuesta casa. Digo supuesta porque estaba en obras… Todo el edificio… Entramos con los obreros manos a la obra… Subimos por unas escaleras a medio hacer por las que casi me caigo, por supuesto. Todos hablaban polaco menos yo… Sí, era un tanto surrealista. Total que en el primer “piso” nos dice que abajo estará el portal y una tienda y luego dos pisos por planta. Pero lo único que estaba ya hecho eran las paredes que separaban las casas entre sí y del descansillo.

Al entrar en la “casa” dice señalando diferentes puntos de la habitación. Esto sería la cocina (una viga de separación), esto sería una habitación (otra viga), esto la otra habitación (de nuevo una viga) y esto el baño y ahí iría la ducha (señala una esquina). Todo me parecía cada vez más surrealista… “Son 550 al mes con facturas” “¿Te gusta?” me pregunta Monika mientras la miro con cara de atontada… Tras unos segundos sin reaccionar ya le pregunto… “¿Y para cuando estaría lista?” “¿Qué pasa que la necesitas ya?” Hombre… no busco piso para dentro de 3 meses… “Como de aquí a un mes más o menos…” “¿Y los muebles?” “¿Necesitáis muebles?” Monika contesta “Bueno, siempre podemos ir a una tienda de segunda mano y comprarlos…” ¿Perdón? A ver… No me voy a comprar muebles para unos meses… Mi silencio y cara de asombro parece hacerles reaccionar así que nos vamos. El hombre nos dijo que si queríamos tenía otro piso. Le pregunté dónde y me dijo que Anfield, así que le dije que no, que quería uno en el centro a lo que me contestó "¿pero es que no tienes coche?" Pues no, no lo tengo... Obviamente estoy en Inglaterra de paso... No tengo coche, no tengo muebles, no tengo colchón y sobre todo no tengo ganas de que tú seas mi casero porque viendo lo visto si te llamo con la tubería rota imagino que me contestarás "¿pero no sabes fontanería?" Avisé a Monika que no me volviera a hacer una cosa así…

Visto lo visto decidí poner un poco más de énfasis en mi búsqueda y en Gumtree encontré un anuncio de unos chicos españoles que alquilaban una habitación en Chinatown. Al pinchar en el anuncio descubrí que era un piso del que me habían hablado mis amigos. Escribí a la chica y al par de días estaba visitándolo. La habitación es pequeña, pero desde esta se ve la catedral protestante. Aunque la casa es vieja está bastante bien. Ellos llevan bastantes años viviendo aquí así que la tienen decorada y no parece la típica casa sin vida. Dejé bien claro mi interés por ésta y al día siguiente me informaron que la habitación era mía.

El día 1 de septiembre me mudé a la que ahora es mi casa. Como ya he dicho, mi habitación es bastante pequeña. Al abrir la puerta te topas prácticamente con la cama (eso sí, una doble). Tiene un pequeño pasillo (del largo de la cama) que lleva hasta el armario, cajonera y mesa. Pero con unos pósters monos y algún que otro elemento decorativo más la habitación parece otra cosa distinta. He puesto además la lambanana (el logotipo, por así llamarlo, de Liverpool cuando fue Capital Europea de la Cultura en 2008, mitad cordero, mitad plátano) que me regaló la familia al irme así como varias fotos y recuerdos del año pasado.

La búsqueda de trabajo

Encontrar un trabajo está siendo más difícil de lo que pensaba. Y no porque no haya ofertas, si no porque para algunas parece que estoy excesivamente cualificada y para otras todo lo contrario… Al menos me estoy moviendo y sé que he dejado mi currículo en varios sitios. De algunos ya me han dicho que no, de otros, sigo esperando una respuesta positiva.

He hecho un par de entrevistas y de todas siempre aprendo algo. Como por ejemplo la ignorancia de los entrevistadores… Hice una para la campaña de navidad en Boots y la chica se empeñó en que me hace falta una visa para trabajar. No sé si es que se piensa que España está en África o es que no sabe lo que es la Unión Europea y que por la libre circulación de trabajadores puedo y tengo todo el derecho a trabajar aquí.

Luego están los que no se enteran… Dejé el currículo para un restaurante/delicatessen español en relación a una vacante en el delicatessen. El señor, en vez de llamarme, me contestó que le llamara y así hice. La primera vez no estaba y la segunda me contestó un hombre español que a la segunda frase me dijo “eres española, ¿verdad?”. Eso no dijo mucho a favor de mi español. Le dije que Peter me había escrito diciéndole que le llamara para concretar una entrevista para este trabajo y el buen señor me contestó que Peter no estaba pero que él podía hacerme la entrevista al día siguiente. Así que fui. Cuando empezamos la entrevista y al volver a repetirle lo de Peter y el delicatessen me contesta “ah, es que si es para el delicatessen es Peter quién tiene que hacerte la entrevista”. Me fui como había vuelto… sin entrevista y sin trabajo. Al buen señor Peter intenté localizarle de nuevo en su móvil sin éxito así que le envié un nuevo mail explicándole los pormenores de la historia. De nuevo me contestó que le llamara… Ahora tiene un mensaje en su buzón de voz… Ya sólo puedo esperar.
Hice dos entrevistas para Pull and Bear y la semana que viene me dicen si me contratan o no. El martes tengo también una entrevista para otra tienda, Bench, pero es una dinámica de grupo y no sé qué tal se me dará en inglés…

Lo “gracioso” es que me han rechazado para trabajar en un hotel como asistenta… Parece ser que para esto tengo demasiada experiencia… ¿Pero no está claro que mi experiencia/estudios no tienen valor aquí si estoy solicitando ese trabajo? Parece ser que no…

Mathew Street Festival

Los días 29 y 30 de agosto tuvo lugar el Mathew Street Festival, un festival de música que tiene lugar en las calles de Liverpool. La ciudad es “invadida” por miles de personas que vienen a disfrutar de los conciertos gratuitos cerveza en mano. Este año, además, el festival cumplía la mayoría de edad. Con motivo del festival Sheila, Clara y yo decidimos comprarnos unas camisetas que encontramos de casualidad y que nos parecieron graciosas. Es la imagen de Wally pero sin la cabeza de forma que la nuestra se queda posicionada en el “cuerpo” del personaje. Debajo “Has anyone seen my Wally?” Tuvimos la suerte que el clima quiso acompañar la ocasión y durante el día pudimos estar en camiseta de manga corta.

Los grupos de música no son conocidos pero sin embargo tocan canciones de artistas famosos. Así que sin quererlo ni beberlo estábamos en medio de un cocierto de Queen, otro de The Killers, y sin dejar de lado, por supuesto, a los Beatles.

8 sept 2010

SEE YOU SOON LIVERPOOL


Como la pequeña Julia ha querido llegar al mundo antes de tiempo he tenido que cambiar mi billete para Madrid y así irnos antes a Avignon ¡a coger en brazos a nuestra princesa! Hacer la maleta está siendo algo difícil… Empecé a seleccionar la ropa que se queda para el año, la que se viene a Madrid definitivamente y la de ida y vuelta. Guardar las cosas que me compré para la habitación es otra… ¡Pero al menos lo he estado haciendo con tiempo!

Los Johns siguen buscando nueva au pair, ¡espero que tengan suerte y encuentren a alguien con paciencia y buen humor!

Qué suerte tengo que no haya sido una despedida si no un “hasta luego”… Volveré a finales de verano para empezar una nueva etapa, ¿qué me deparará el futuro?

24 may 2010

CAPÍTULO 9: SE ACERCA EL FINAL



Poco a poco se termina mi etapa como au pair en Liverpool, pero no mi etapa viviendo en Inglaterra. He decidido quedarme otro año más, eso sí, esta vez estudiando un master, porque para estar en el paro tal y como están las cosas creo que es mejor que siga ampliando mi formación y mejorando mi inglés. Lo malo es que ahora no tengo muy claro qué master hacer… Entre todas las posibilidades he conseguido dejarlo en sólo dos opciones: International Relations en la Universidad de Liverpool e International Journalism en la Universidad de Leeds. Esta claro que tiro hacia un lado, pero aunque son parecidos no son iguales.

El primero son tres módulos: el primero, y obligatorio, versa sobre el sistema internacional desde 1945 y teoría sobre las relaciones internacionales. Los otros dos módulos los diseñamos los alumnos entre una serie de opciones que ofrece la universidad como La política de la Unión Europea, Europa en el Mundo, Procesos de Paz, Las relaciones internacionales en Asia/Oriente Próximo/América, Derechos humanos… Al final del master tendría que escribir una disertación sobre el tema que quiera. Lo bueno es que la universidad cuenta con un centro especializado en Europa reconocido por el Jean Monnet Centre of Excellence.

El master de Leeds está formado por cuatro módulos, dos de ellos obligatorios, que son Periodismo: ética y democracia y Periodismo: teoría y práctica. De los cinco módulos que ofertan me interesan especialmente Medios de comunicación, las crisis internacionales y la gestión de crisis y Diplomacia, propaganda y operaciones psicológicas. El trabajo final también consiste en una disertación.

Así que ahora estoy intentando escribir a los profesores ¡a ver quién me lo intenta vender mejor!

Leeds/York

Sí, volví a hacer el mismo viaje que hace dos meses. ¡No os extrañéis! El motivo fue el examen de inglés. Después de rellenar todos los documentos y pagar el examen la universidad de Liverpool nos devolvió todo diciéndonos que, desafortunadamente, todas las plazas habían sido ocupadas y que no podíamos hacerlo ahí. ¡Me volví loca! Tanto Álvaro (mi compañero de clase) como a mí nos hacía falta hacerlo cuanto antes así que me puse a buscar centros donde los realizaran. Pero las dos universidades más cercanas a Liverpool, Chester y Manchester, también estaban llenas. Así que me acordé de mi amiga Clara y de Leeds y pregunté ahí. ¡Tenías plaza para tres días diferentes! Le pregunté a mi amiga y muy amablemente accedió a cobijarnos a los dos, así que el viernes 16 cogimos el tren rumbo a Leeds. Lo primero que hicimos al llegar a la ciudad fue buscar el centro donde se realizaba el examen para que al día siguiente no tuviéramos problemas para llegar. Después nos fuimos al parque que hay entre la universidad y la casa de mi amiga y cuando el sol desapareció tiramos para su casa.

Como no teníamos cena Clara nos sugirió que fuéramos a comprar unas pizzas a un sitio “que las hace muy buenas” que está al lado de su casa mientras que ella iba a casa de una compañera de clase a recoger unos apuntes. Así que Javi (amigo de Clara) y yo fuimos a esa pizzería, mientras Álvaro compraba el desayuno en el Sansbury. Después de pedir nos sentamos a esperar y llegó Álvaro. “Viene la policía a hacer una redada”, dice, y vemos entrar a dos policías a cada cual más gordo. Así que lo de la redada nos sonó a coña y pensamos que venían a comer. Pero acto seguida entraron otros tres, todos ellos con chalecos antibala. Los tres sentados junto a dos chicos ingleses que esperaban mirábamos atónitos la escena. ¡Dónde nos ha enviado Clara! Empiezan a pedir papeles del establecimiento y de los trabajadores… Uno, que os aseguro que trabajaba ahí, se escabulló como pudo… no llevaba el delantal así que dijo que el era sólo un amigo que se había metido en la zona de los camareros (yo le había visto amasar…) Otro dijo que se acababa de mudar y que no sabía su nueva dirección… El manager intentaba llevar la situación lo mejor que podía, asegurando que todos sus empleados tenían los papeles en regla. Y nosotros seguíamos observando la escena como si estuviéramos en el cine y pensando… ¿y nuestras pizzas? Los policías apuntan cosas, entran y salen… Por fin dicen nuestro nombre y podemos ir a casa con nuestras pizzas… ¡Esta claro que lo que no pase en Inglaterra no pasa en ningún sitio! Al día siguiente cuando volvimos a pasar por ahí el sitio estaba cerrado… ¡pero os aseguro que las pizzas estaban buenísimas!

Al día siguiente Álvaro y yo nos levantamos prontito para hacer el examen. A las nueve y media teníamos que estar ahí y seguir el procedimiento de entrada (te confiscan el móvil y cosas por el estilo). Por la mañana se realizan los exámenes de listening, reading (el que me salió peor…) y writing y ya por la tarde el speaking. La verdad que tuve mucha suerte con el tema que me salió en el examen oral… ¡fiestas! Jajajaja. Estuve hablando distendidamente con mi examinadora que llegó incluso a apagar la grabadora porque ya nos habíamos pasado de hora y seguir hablando del tema. Me preguntó antes de irme porqué realizaba el examen y cuando le dije lo del master me preguntó que nota necesitaba. “un 6.5”, “no te preocupes, tienes más nota que esa, al menos en esta parte”. Salí contentísima, ¡por supuesto!

Así que después de hacer el examen nos fuimos a casa a descansar un poco, cenar y prepararnos para salir de fiesta, ¡nos la merecíamos! Al día siguiente y, ya que estábamos cerca y ni Javi ni Álvaro la conocían, fuimos a York y os aseguro que sin 2 centímetros de nieve es aún más bonita. Es la típica ciudad con encanto. No voy a volver a haceros la ruta turística porque ¡es tontería!

4 mar 2010

CAPITULO 8: TODO SIGUE IGUAL


La semana pasada fue half-term, es decir, vacaciones escolares. Pasé bastante tiempo en casa con los niños aunque no fue tan malo como en las vacaciones de octubre. Fuimos al parque un día, otro estuve jugando a las casitas con las niñas y ese tipo de cosas. Ellas siguen igual de simpáticas (¡por mucho que muchos días quiera matarlas!) y Jasper sigue igual de adolescente. Ahora creo que quiere demostrarle a su padre que él ya es mayor y que yo no hago falta. ¿Qué me ha llevado a dicho razonamiento? El lunes cuando llegué de Leeds me dijo Amber que él hacía la cena. Genial, pensé, puesto que ya estaba con mi catarro y me no apetecía nada hacer la cena. Al rato subio Bryony para preguntarme dónde estaba el pollo (al otro lado de la puerta pude oír a Jasper, como él sigue sin hablarme…). Poco después volvió Amber a preguntarme si iba a cenar con ellos, a lo que dije que sí, mientras que oía a Jasper decirla qué por qué me había preguntado. Pues bien, un minuto más tarde Amber volvía para decirme que… ¡sólo había cena para tres! Vamos, que el niño no quería que cenara con ellos…

Un día también me pasó algo curioso cenando con Graham y las niñas. Aquí hay muchas campañas contra el alcoholismo, tabaquismo, malos hábitos alimenticios, etc. Total, que pusieron un anuncio que llamaba a no beber más de dos vasos de vino al día. La conversación empezó a versar pues sobre el alcoholismo. Al principio era entre las niñas y su padre, al que preguntaban. Hasta que Amber se giró y me preguntó “¿alguna vez de has emborrachado?” Ojiplática me quedé. La contestación, por supuesto, fue “No”. Entonces Graham dijo... “es que es joven, ella puede beber mucho y aguantar hasta las 6 de la mañana, ¿verdad? Y nunca va borracha…” con rintintín y sonriéndome. Me quedé muda… ¿Me estaba diciendo que salgo mucho? ¿Que hago mucho ruido cuando llego? ¿Que mi cara al día siguiente me delata? Fue una situación de lo más extraña…

Leeds / York

Hace dos fines de semana fui de visita a ver a Clara a Leeds, una de las ciudades más grandes de Inglaterra, famosa sobre todo por sus universidades. Y la verdad es que no tiene nada más… Eso sí, la Leeds University es enorme, mucho más que la Complutense. ¡Qué campus! Es como meterse en una película americana… jajaja. Tiene tiendas, bares, discoteca, un cementerio (sí, lo habéis leído bien), es impresionante. Un amigo estuvo hace unos años ahí de Erasmus y ya me lo había avisado. Según él cuando escogió la ciudad era porque Leeds es como la Salamanca inglesa, vamos, que además de prestigio tiene mucha fiesta, jeje. El edificio de económicas parece una iglesia por fuera. Me atrevería a decir que el campus es lo más bonito que tiene la ciudad.

Comenzamos la visita por la universidad puesto que Clara vive al lado de esta. Bajamos pasando por delante del edificio del Instituto Cervantes hasta el centro de la ciudad. Llegamos a la zona comercial donde nos metimos en un café a comer. Después paseamos por Victoria Quarter, una preciosa y espectacular galería que recuerda a las de Milán. El techo es abovedado, de cristal y metal. También es famoso el Leeds Market, un mercado que me recordó al de San Miguel. Al lado se encuentra Corn Exchange, un edificio victoriano que tras haber caído en desgracia decidieron restaurarlo y convertirlo en una especie de centro comercial, pero sin perder su estilo. La ruta ideada por Clara nos llevó a Victoria Square, donde se encuentran el Town Hall y el museo de la ciudad. Muy cerca está Millenium Square, donde se nos acabó la visita. Así que volvimos hacia la universidad para ir a tomar una pinta a uno de los bares que hay en esta y que así conociera el ambiente universitario más de cerca.

Fuimos a casa a ducharnos, cenar y empezar a beber. Aprendimos una gran lección: ¡no hay que beber ron Sainsburys! Jajajaja. Llegaron a casa dos amigos de Clara del master y ahí estuvimos un buen rato. Después fuimos a un sitio cerca de la universidad, donde nos juntamos con el novio de Laura y sus amigos. ¡Vaya esperpentos! Lo siento Clara, pero no pueden ser más ingleses/feos! Jajajaja. Eso sí, muy simpáticos. Laura y su novio y Tom se fueron ya a casa con lo que seguimos la fiesta Clara, yo y los dos amigos del novio (no recuerdo los nombres…) Fuimos a un sitio un poco raro, la verdad… pero estuvo bien. ¡Menudos bailoteos! Clara además se cruzó con un tio que iba vestido de romano y le pidió su casco. ¡Clara parecía sacada de 300! Jajajaja. Fue una noche curiosa/divertida… pero vaya resaca al día siguiente…

Tras salir de fiesta con los amigos de Clara el sábado noche nos despertamos más o menos pronto el domingo para ir a York, que está muy cerca. Cuando estábamos levantándonos oí ruido como de lluvia así que le pregunté a Clara, que abrió la cortina para ver. Y vaya sorpresa cuando descubrimos que no es que lloviese, no, es que nevaba, y menuda la que había caído desde que nos habíamos acostado hasta ese momento. Y menuda la que seguía cayendo. Después de desayunar pudimos comprobar que ya había parado así que nos arriesgamos a salir a la calle. Fue poner un pie en el “suelo” y perderlo de vista…

Llegar hasta la estación de tren fue un poco odisea. El autobús que va al centro de la ciudad desde casa de Clara al parecer no funcionó ese día (tras esperar casi media hora la gente que nos amontonábamos en la parada decidimos buscar otra forma de ir) así que fuimos hasta la universidad y ahí pudimos cogerlo. Al llegar a la estación preguntamos si el servicio funcionaba bien pues no queríamos quedarnos tiradas por medio de Inglaterra. Por fin pudimos coger el tren rumbo a York y tras media hora de trayecto llegamos.

York es una de las ciudades más bonitas de Inglaterra, pero por culpa del mal tiempo nosotras no la pudimos disfrutar bien. Conserva un casco histórico medieval con muchas casas de estilo Tudor y pequeñas tiendas llenas de encanto. Nos encantó especialmente una tienda de té y una que se llamaba Chocolate Heaven, ¡vaya escaparate! La ciudad está protegida por una muralla de origen romano perfectamente conservada. Uno de los lugares más importantes es la Clifford’s Tower, una torre medieval que se levanta sobre un montículo. Pero, probablemente, lo más interesante de la ciudad es la York’s Minster, una de las catedrales góticas más grandes, de la que destaca sus rosetones. Del interior a penas os puedo hablar porque la “pobreza” nos impide pagar los 5 pounds que cuesta verla… jeje. Por desgracia, el frío polar nos podía y a las tres horas de estar ahí decidimos volvernos, también para estar seguras de que podríamos llegar sin problemas a casa. Eso sí, al llegar a Leeds nos paramos un rato en el parque a jugar con la nieve, ¡pasarán los años pero para algunas cosas siempre seremos niños!

Voluntary work

Tras un par de intentos en lo que a búsqueda de trabajo se refiere lo he dejado por el momento de lado, sobre todo después de que un día Clara (la de Liverpool) y yo intentáramos dejar el currículo en varias tiendas sin ningún tipo de suerte. Tras mirar con anterioridad en las páginas web de algunas tiendas y ver que especificaban que había que dejarlo en la tienda fuimos a ello. Pero vaya sorpresa cuando en tres sitios diferentes nos dicen que no, que no cogen currículos, que todo es ahora por Internet. Una de dos, o me vacilan los dependientes o me vacila Internet. Esta semana, además, he tenido el enorme placer de pasar un súper constipado conmigo, con lo que a penas he salido de casa, y por tanto no he ido en busca de trabajo.

Y empiezo a creer que para el tiempo que me queda aquí… mejor dejarlo definitivamente. Total… si he aguantado más de 5 meses… podré aguantar 2 o 3 más, ¿no? Pero como algo tengo que hacer porque tanto tiempo libre me mata de aburrimiento me he apuntado para trabajar como voluntaria. Veréis, en Inglaterra el voluntariado es algo muy importante. Es increíble la cantidad de gente que conozco que colabora con alguna ONG. Por todas partes hay tiendas de caridad. ¡En la calle principal de mi barrio he contado hasta siete! Y acaban de abrir una nueva. El otro día cuando iba andando hacia clase la descubrí, junto con un cartel pidiendo voluntarios, así que entré y pregunté. Me dieron un formulario para rellenar y empiezo el viernes, ¡así de sencillo! Es para Jospice, St Joseph’s Hospice Association. Fue creado por un misionero, el padre Francis O’Leary, en Sur América en la década de los 60 y ya en los 70 abrió otro hospicio en Crosby, un pueblo de Liverpool. Yo trabajaré en la tienda que han abierto en mi barrio y los beneficios que sacan van para el hospicio. No cobro, por si alguien se lo pregunta.

Se lo comenté a Amy, la chica con la que hago el intercambio, y me dijo de una página web en la que encontré una oferta genial: Journalists for Youth News. Sí, piden periodistas para trabajar en una pequeña publicación de Wirral, un pueblo al otro lado del río (algún defecto tenía que tener y es la distancia…) De momento la mujer que lo coordina me ha enviado dos mails con la información correspondiente y más o menos estoy aceptada. ¡Lo malo ahora será escribir en inglés! Tardaré un siglo ¡pero es una buena forma de practicar…!

5 feb 2010

CAPITULO 7: PENSANDO UNA SOLUCIÓN


Buscar trabajo y un lugar donde cobijarme (puesto que quiero dejar de ser au pair) está resultando más difícil de lo que pensaba. Me llamaron para tres entrevistas de trabajo: en Zara, Mango y Luyna. La entrevista en Zara la tuve un sábado por la mañana. Llegué muy puntual y pregunté por Agha, una de las managers. Al minuto apareció y nos dirigimos hacia el almacén para realizar la entrevista ahí. La mujer desde el principio se mostró amable. Estuvo preguntándome acerca de por qué había venido a Liverpool, por qué quería cambiar de trabajo, mi disponibilidad, si me había comprado ya algún billete de avión (por si hay que cuadrar horarios), me preguntó si me gustaba la moda, si sabía cuáles eran las tendencias de la nueva temporada, etc. Estuvimos hablando como media hora y me dijo que estaba muy contenta conmigo, que le había gustado mucho pero que tenía que hacer un par de entrevistas más. Que me avisaba en unos días. Pero mi teléfono no volvió a sonar así que supongo que no le gusté tanto como dijo…

La entrevista en Mango fue algo diferente. Para empezar por que la encargada llegó tarde así que tuve que esperarla media hora… Fuimos al almacén y me empezó a explicar un poco el tipo de contrato, horarios, descuentos, etc. El problema vino en que era 100% de Liverpool, es decir, que tiene ese acento tan difícil de entender… lo que me llevó a tener que pedirla que me repitiera dos veces una pregunta… eso, obviamente, ha jugado en mi contra. Después me hizo elegir un modelo de fiesta con un presupuesto de 150 pounds y por último, con una de las dependientas, fingir que ella era una clienta para ver cómo actuaría con ella. Aquí también juega en contra el echo de que las inglesas o visten increíblemente bien, o todo lo contrario. Y mi estilo no se parece al suyo, aunque intenté escoger la ropa que ellas habrían cogido (véase lentejuelas, plumas, leopardo… todo muy “elegante”, jeje).

A la tercera entrevista no pude acudir porque tuve que quedarme con las niñas, así que mi gozo en un pozo. La mujer me dijo que si había otro proceso que me avisaba. La semana que viene voy a volver a imprimir el cv y dejarlo en todas las tiendas de Liverpool One (el centro comercial más grande/importante). También he enviado alguno a través de Gumtree, sólo queda esperar… Me he apuntado también a varias páginas web de trabajo y tengo dentro de un par de semanas que acudir a una charla organizada por el jobcenter en la que te enseñan a hacer un cv, cómo buscar trabajo, prepararte las entrevistas…

Otro problema ha sido abrirme una cuenta en un banco inglés. Me vacilan, así de claro. Fui una tarde con Clara a un Barclays y me dijeron que sin problemas me la abrían pero que necesitaban algún tipo de documento que acreditase dónde vivo. Así que vuelvo al día siguiente con la carta de la NI y la chica que estaba ese día me dice que no, que como ser au pair no es un trabajo de verdad, que no pueden abrírmela. Voy a Santander y me dicen que necesito llevar más de 12 meses viviendo en Inglaterra. Voy a otro Santander y la mujer me dice que sí que puedo abrirla. Relleno los papeles y me dice que me llama por la tarde para confirmarlo todo. Tras esperar unos días y no recibir su llamada voy al banco y como veo que también me está vacilando le digo que finalmente no quiero abrir una cuenta con ellos. Así que me fui al Barclays que está al lado de mi casa y ahí, por fin, pude abrirla sin ningún problema. ¿Alguien puede explicármelo?

Birmingham y Chester

Los dos últimos fines de semana, como he tenido algo de tiempo libre, los he aprovechado para viajar un poco por Inglaterra. Como mi amiga María también estaba un poco harta de la vida de au pair buscamos un destino que nos quedara a mitad de camino a las dos para reencontrarnos, contarnos las penas y animarnos mutuamente. Así que… ¿qué está en medio de Inglaterra? Birmingham, y siendo la segunda ciudad del país pensamos que tendría muchas cosas que hacer y ver. Pues no. Antes de comer lo habíamos visto todo.

Como últimamente parece que el transporte me odia llegué tarde. Menos mal que María iba con una amiga y así no se le hizo larga la espera. Cuando el tren estaba llegando a Crewe se paró en seco. Al parecer había problemas técnicos. Cada cinco minutos el maquinista nos informaba de que había un problema y que los operarios estaban arreglándolo. Estuvimos parados 20 minutos ahí y luego fue muy despacio hasta que llegamos a la estación en sí. Mi tren no era directo, si no que tenía que hacer transbordo en Stradford a las diez y media. Pero llegué ahí a las 11 y diez. Así que tuve que esperar al siguiente que llegaba a Birmingham a las 12 y media en vez de a las once y cuarto.

Por fin pudimos empezar a recorrer la ciudad. Empezamos por Victoria Square donde está el Council House (que es, a su vez, el museo de Birmingham). Al lado está Chamberlain Square donde está el Town Hall (el ayuntamiento), una reproducción de un templo griego. Seguimos nuestro camino pasando por un monumento a los caídos en la Primera Guerra Mundial para llegar a la noria. No entiendo muy bien qué le pasa a este país con las norias… hay una en Londres, otra en Manchester, Birmingham, Liverpool… ¡parece que todas las ciudades tienen que tener una noria!

Pasamos el auditorio y llegamos a uno de los canales. Muchas ciudades inglesas, durante la revolución industrial, abrieron canales para que el transporte de materias primas desde los puertos fuera más rápido y cómodo. Ahora en los canales hay muchas tiendas, restaurantes (algunos flotantes), centros culturales… Comimos ahí y nos topamos con un camarero andaluz muy majo al que le preguntamos qué ver. Según sus palabras “aquí sólo hay centros comerciales”. Luego fuimos en busca de la catedral, St. Philip’s, muy pequeña pero con unas bonitas vidrieras. Ya no nos quedaba casi nada por ver así que tras nuestra “visita” a las tiendas (hay tres centros comerciales enormes completamente seguidos) nos fuimos a tomar un café mientras esperábamos que salieran el tren y el autobús.

En Birmingham María me preguntó si podía venirse el fin de semana siguiente a Liverpool para celebrar su cumpleaños aquí. Así que seis días después estábamos juntas de nuevo. Como ella ya había venido a Liverpool le dije de quedar en Chester que está muy cerca. A esta visita se unió Clara, que por fin era libre tras los temidos exámenes del master. Chester es una bonita y pequeña ciudad medieval de pasado romano. Afortunadamente ese día el tiempo decidió acompañarnos (no como en Birmingham, que no paraba de llover) y pudimos sacarnos un montón de fotos. Las casas de estilo “Tudor” dominan el paisaje. Empezamos nuestra ruta por The Eastgate Clock, un reloj de 1897 de estilo victoriano. Mis amigas y yo seguimos creyendo en la teoría de que los ingleses no saben sacar fotos… Se empeñan en hacernos primeros planos cuando está claro que si viajamos y nos ponemos cerca de un monumento es porque queremos que se vea, ¿no? ¡Menos mal que alguien muy sabio inventó el temporizador en las cámaras! Jejeje

Continuamos hasta llegar a la catedral, de estilo gótico que no visitamos por dentro puesto que costaba 5 pounds y nuestra pobreza de au pairs/estudiante no nos lo permitía. A su lado se encuentra el Ayuntamiento. Quisimos ir a ver el Castillo y todavía hoy no sé si lo que vimos era el Castillo o deberíamos haber seguido buscando… Porque a parte de una torre… ¡Poco más tenía el castillo! Como no queríamos dar marcha atrás y había una valla que nos impedía seguir hacia adelante decidimos saltarla. Fue un momento un tanto cómico puesto que a todas se nos quedó enganchado un pie en ésta. Mi solución fue quitarme la zapatilla, pero María, que llevaba botas, lo tuvo más difícil y ¡tuve que tirar de su pierna para poder sacarla! Esto nos pasa por no hacer lo lógico que hubiera sido retroceder… Además acabamos manchadas de algo verde…

Pero por fin llegamos al río Dee. En Queens Park hay un embarcadero y barcos de vapor que hacen rutas alrededor de la ciudad. También hay un puente de hierro muy bonito y un gazebo. Llegamos a un parque lleno de ardillas que un poco más y se comen a María… ¡aunque ella las tentó con su manzana! No tenían el más mínimo miedo y posaban para las fotos. Chester, además, está lleno de bicis de metal adornando la ciudad. Así que quisimos sacarnos la foto “graciosa” subiéndonos a una y los niños que estaban al lado casi mueren de un ataque de risa… Decidimos que lo mejor era abandonar el parque… Entre medias de la ciudad también puedes encontrarte con ruinas romanas, así sin más. Están, como por arte de magia, colocadas. Igual que las ruinas de una antigua iglesia, San Juan Bautista. El anfiteatro romano dejaba mucho que desear, quizá porque estaba vallado y al parecer siendo reformado. Comimos en un Bistro francés y nos fuimos, para variar, a ver las tiendas hasta que llegara la hora de volverse a casa.

María y yo volvimos a Liverpool y Clara se fue de nuevo a Leeds. Le había preparado a María para celebrar su cumple el famoso bollo de chocolate al que devoramos bastante. Por cierto mery, ¡¡¡FELICIDADES OTRA VEZ!!! Después de cenar y arreglarnos fuimos a la residencia de uno de mis amigos que como tiene SkyTV pudimos ver el Madrid-Deportivo, ¡cuánto tiempo sin ver fútbol español! Jejeje. De camino a los bares empezó a nevar, porque aquí el tiempo sigue un poco loco, y pasamos de un día de súper sol a nieve muy fuerte y sin parar durante horas. El miércoles, por ejemplo, fui a clase de inglés y por la tarde había quedado con Amy para el intercambio. Pues cuando volvía a casa empezó a nevar con tal intensidad que cuando salí a las tres para ir a tomar el café había cuajado y estaba de nuevo todo blanco.

Free English Lessons

Una de mis amigas de Liverpool encontró unas clases gratuitas de inglés. Así que fuimos al centro a preguntar e hicimos una prueba de nivel. Estás clases están diseñadas para los inmigrantes, tanto es así que los martes nosotras no vamos, porque son clases de matemáticas (en inglés, por supuesto). A pesar de que nos pusieron en el nivel más alto he de decir que me aburro bastante, pero a caballo regalado no le mires el diente, ¿no? Aunque como experiencia y forma de conocer otras culturas es de lo más interesante. Sigo yendo a mi academia de inglés, dos días por semana, pero estas están bien para repasar cosas más fáciles. En la academia ya hemos empezado con la preparación del IELTS así que me paso el día haciendo antiguos exámenes para prepararlo.

En estas clases del centro para adultos Clara y yo somos las únicas europeas. Mi clase está formada toda por mujeres (parece que los hombres no avanzan de nivel): Saida es de Argelia y tiene dos hijos. Es muy amable y simpática. Como un día falte me dijo que creía que ya no iba a volver y que le hacía ilusión verme de nuevo. Reem es de todas la más joven. Es de Túnez y quiere estudiar en la universidad. Trabaja como voluntaria en un centro social, traduciendo a los inmigrantes árabes. Habon (se pronuncia jabón) es de Somalia, igual que Anna, la más mayor de todas. Fátima creo recordar que es de Dubai y, aunque me parece más joven que yo, ya está embarazada. Todavía me faltan por aprenderme el nombre de otras tres, pero son un poco difíciles para mí. Tanto Saida como la de Sri Lanka acuden con sus hijos al centro, que tiene habilitado una pequeña zona para los niños.

Cuando oyes muchas de sus historias o cómo actúan ante diferentes situaciones te sientes una privilegiada… En clase se habla mucho de la confianza porque a la mayoría les falta. Les da miedo ir al médico o rellenar papeles. En una de las clases estábamos hablando de cómo actuarías si el vecino tiene la música muy alta y pude oír cosas como “si mi marido me dejara, bajaría a decirles algo, pero no puedo”. Para todas ellas son muy importantes las clases porque les ayudan a conocer gente y a adaptarse, así como sentirse alguien, más valiosas. Además, estoy aprendiendo mucho sobre sus culturas y, probablemente, sea lo que más me gusta de las clases.

11 ene 2010

CAPÍTULO 6: DE NUEVO EN LIVERPOOL


Tras la desconexión navideña tocó volver a mi nueva ciudad. Cada día tengo más claro que como en el hogar en ningún sitio… Venir en septiembre no fue difícil pero hacerlo en enero lo ha sido mucho más de lo que imaginaba. De nuevo en la rutina, de nuevo en una casa que no se puede llamar hogar, de nuevo en la mala alimentación, de nuevo en el frío… Y, para más inri, un viaje catastrófico, difícil de olvidar…

En un año donde el temporal no hacía más que sorprender a medio mundo con intensas nevadas yo vivía una de estas en el aeropuerto de Madrid Barajas. Llevaban días avisando de la bajada de las temperaturas y del temporal. Las imágenes que enseñaban los medios no dejaban lugar a dudas. Se hablaba del peor temporal en los últimos treinta años (aunque a mi me da la sensación de que todos los años es el peor temporal…) Cientos de personas esperaban impacientes en sus casas a que éste menguara, y los que como yo no estábamos en casa, vivíamos como podíamos nuestra odisea esperando a que un medio de transporte pudiera llevarnos a nuestros destinos. Miraba por los grandes ventanales del aeropuerto y sólo veía oscuridad… la noche caía y ya no era posible distinguir los copos de nieve cayendo… sólo un cielo gris, con nada enfrente.

Antes de encaminarme al aeropuerto miré una y otra vez en la página web de la compañía aérea con la que volaba debido a la multitud de vuelos que habían sido cancelados con anterioridad. El mío no aparecía en la lista. Al llegar ahí pregunté a uno de los miembros de ésta y me informó de que probablemente voláramos con retraso. Pasa la primera hora y nadie nos informa, sólo la pantalla con el nombre de la ciudad nos dice lo que ya todos sabemos: el vuelo está retrasado.

Unos empiezan a hablar con los otros. La gente hace grupitos. Busca cómo pasar las horas. Otros leen. Unos pocos estudian. Otros como yo sacan el ordenador (pero encima no hay wifi GRATIS en los aeropuertos). Y unos pocos que se limitan a pasar el tiempo. Me pregunto si toda esta gente que habla los unos con los otros se seguirán hablando una vez subidos al avión. Miro a la gente y veo caras de cansancio, de resignación, de enfado, pero también alguna que otra sonrisa. Lo peor es para los padres que van con sus niños pequeños… ellos sí que están cansados y buscan como entretener a sus criaturas. Se nota la facilidad de estos para jugar unos con otros, incluso aunque no tengan el mismo idioma.

Por fin aparece un miembro de la compañía, para avisarnos que (vaya sorpresa) el vuelo está retrasado y que podemos ir a tomar un snack gratis a una de las cafeterías que está al lado. Empiezo a hablar con dos chicos que, al igual que yo, esperaban sentados en el suelo una respuesta. Uno va a Leeds, el otro a Liverpool. Los nervios empiezan a atacarnos a todos. El de Leeds le pregunta a la azafata si puede recuperar su maleta a pesar de haber pasado el control, no va a esperar tanto tiempo. Ante la respuesta positiva de ésta nos deja, tirados en el suelo a Quique y a mí. Quique está de erasmus en Liverpool, estudiando filología inglesa. El no puede cambiar el vuelo porque a la vuelta le esperan los maravillosos exámenes. Es moreno, alto, delgado, tiene agujereadas las orejas y su estilo de vestir es rapero. Nos contamos un poco nuestra vida hasta que aparece un chico con el que había hablado en la cola de la facturación. Diría que quiere entablar conversación puesto que la pregunta que me hace es un tanto estúpida y hacía cinco minutos había pasado a mi lado dos veces… Se sienta a mi izquierda, ahora tengo a los dos a cada lado. El nuevo se llama Nico y está haciendo un master en matemáticas en Manchester. También es moreno, delgado pero no tan alto como Quique y diremos que su estilo era más bien pijo. Mientras tanto el vuelo se ha vuelto a retrasar, ahora hasta las nueve…

“Amablemente” la compañía aérea nos da gratis unos bocadillos y bebidas, así consiguen calmarnos un poco los ánimos. Las horas pasan y los temas de conversación varían constantemente. Es curioso cómo en situaciones así la gente tiene facilidad para hablar con los demás. Si no hubiera habido retraso estoy segura de que prácticamente nadie habría hablado con nadie. Pero de repente, todos somos amigos. Todos estamos indignados. Todos nos intentamos ayudar en todo lo que podemos. Y así aparece de nuevo un miembro de la compañía para decirnos que, por fin, la gente que esperaba a coger su vuelo en Liverpool rumbo a Madrid ha podido hacerlo, así que sólo toca esperar a que lleguen… Eso sí, no han salido a la hora que tenían y por ello nosotros no embarcaremos hasta las 12 y media de la noche…

¡Qué momento en el que les vimos aparecer! Un cristal separaba los pringados que venían de Liverpool de los que íbamos. La gente se puso a aplaudir. Los del otro lado levantaban las manos en símbolo de victoria. Nos daban ánimo, pero ya nada importaba. Habíamos conseguido sobrevivir nueve horas en el aeropuerto… Ya sólo tocaba subir al avión… Mucha gente había ido cayendo por el camino, principalmente la gente con niños pequeños. Si para mí fue duro imaginaros las madres con los bebés.

Eso sí, pensábamos que el grupo de niños que se encaminaban a un internado aquí estaría por fin rendidos y se quedarían quietos un rato, pero no fue así. Encima nos tocó sentarnos cerca suyo y aguantar sus historias (por cierto, iban ya con el uniforme puesto…). Yo no les echaba más de 13 años, y estos incluso menos. Y sus conversaciones ya giraban en torno a temas como sexo. El mejor momento fue cuando uno de los chicos le preguntó a Carlota (que debía ser la niña guay/popular del colegio) cómo es que “después de haber dejado preñada a Lidia” había podido salir con no sabemos qué chico… Las nuevas generaciones vienen demasiado adelantadas.

Y, ¡milagro!, a las dos y media de la madrugada (hora local, tres y media hora española) aterrizamos en el aeropuerto John Lennon. Bajamos del avión y nos recoge el autobús. Llegamos al edificio donde nos espera la aduana. Damos nuestros pasaportes/DNI y llegamos a la recogida de maletas. Y, ¡milagro otra vez! Por primera vez en mi vida la maleta nos está esperando… ¡Nunca me había pasado eso! Estoy sorprendida… Ya sólo queda coger un taxi. Quique y yo nos despedimos de la gente, llamo a Delta y salimos a esperar al señor taxista que viene a recogernos. La nieve dificulta el arrastre de las maletas y aún más la conducción. El taxista va muy lento, pero lo prefiero, porque el hielo y la nieve son muy bonitos, pero no dan mucha seguridad. Por fin llegamos a mi casa, donde me bajo y me despido de Quique. Ahora sólo me queda andar con la maleta hasta entrar en casa. Un par de veces estoy a punto de resbalar pero consigo llegar hasta la puerta, entrar y subir las cosas. ¡Oh, Dios mío! ¡Qué mal huele mi cuarto! Se nota que nadie ha entrado a limpiarlo ni ventilarlo… Me da igual, llevo más de 13 horas para llegar a casa, estoy cansada y con frío. Sólo pienso en meterme en la cama. Ha sido un día realmente duro…

4 ene 2010

CAPÍTULO 5: SIN NOVEDADES POR EL FRENTE


Llevo un tiempo sin escribir, pero porque no me ha pasado nada especialmente relevante. La casa sigue casi igual de caótica, asquerosita… cada día me da más repugnancia, sobre todo cuando veo arañitas… ¡y eso que entiendo que al vivir en una casa rodeada por verde es normal que haya! Lo que sigo sin entender es que tanta comida acabe en el suelo, ¡porque cuando comemos no me parece que se les caiga tanta!; que el lugar para las toallas sea habitualmente el suelo; que desde que llevo aquí ellos no hayan lavado sus toallas (a no ser que lo hagan los findes que estoy fuera…), que Graham siga sin ponerse de nuevo con las obras en su casa y esto siga patas arriba…

Pero el gran problema sigue siendo el alimenticio… porque, además de comer mal, ¡comen poco! El domingo Graham hizo un pollo asado con verduras. Para ellos esto fue una súper comida… para mi fue una comida normal. Cuando se fue al concierto me dijo que como habían comido tanto para cenar bastaba con que les diera tostadas con queso. ¿¡¿PERDÓN?!? ¿Qué tipo de cena es esa? Decidí cambiar el “menú” impuesto por Graham y hacer crepes, con lo que me gané aún más el aprecio de los niños. Sobre las 4 una de las niñas tenía hambre y me preguntó si podía comer una tostada, le dije que sí, pero el hermano se levantó y dijo que no, que habían comido mucho, que luego no iba a cenar. Soy de las personas que creen que si uno tiene hambre hay que comer… así que le dije que sí. Resultó al final que la niña comió, merendó y cenó normal, en ningún momento se quejó de estar llena…

Lo bueno es que como al medio día estoy sola suelo comer mucha verdura y pescado, pero lo de cenar tan pronto me sigue matando. Más que nada porque a las 8 o 9 vuelvo a tener hambre y tiro de galletas… Conclusión: en 2 meses he engordado más de 4 kilos, que no me vienen mal, pero me pregunto cómo estarán mi colesterol y mi azúcar en estos momentos.

Cosas que me asombran de Inglaterra

1. A pesar de ser un país habituado a la lluvia, están igual de mal preparados para ella que nosotros. A penas hay alcantarillas, las carreteras y calles están mal asfaltadas con lo que se forman charcos gigantescos. No recogen las hojas del suelo, con lo que al unirse con la lluvia se forma un barro de lo más interesante (que provoca resbalones aún más interesantes). Lo único que tiene más o menos lógica es que bastantes paradas de autobuses están al revés, para que al pasar un coche se moje el cristal y no tú, pero es un incordio porque no ves bien si viene o no el bus.

2. Aquí las grandes superficies abren las 24 horas del día casi todos los días. El Tesco sólo cierra los domingos de 10 de la noche a 6 de la mañana. Así que si quieres hacer la compra a las 3 de la madrugada puedes perfectamente. Eso sí, quizá no tengas mucha comida, porque el día que yo fui a las 8 de la noche estaba un poco vacío.

3. La catedral protestante se utiliza para actos sociales como entregas de premios. ¡Me sorprendió muchísimo! Recogen los bancos, ponen un cartel diciendo que la misa se dará en otro lugar y ¡hala! A poner mesas, sillas, iluminación, pantallas… Pero bueno, si tienen un café y una tienda de diseño, no veo por qué no va a utilizarse de salón de actos…

4. La competencia low cost. Sí, aquí hay de todo low cost. Hay una empresa municipal de transportes y luego la Stagecoach, que se proclaman a sí mismos como low cost public transport (y sí que es más barato, aunque no hacen todos los recorridos). Tienes los taxis normales y las compañías low cost, pero que hacen negocio con la llamada, porque no paran, van a buscarte. Eso sí, el trayecto te sale a mitad de precio del normal (aunque has pagado la llamada…). Hay una tienda que se llama One Pound World que vende todo por supuesto a una libra.

5. Que, al menos en mi casa, no pongan la calefacción todo el día con el frío que ya hace. La ponen la mitad del día, porque cuesta mucho, y se supone que el resto del tiempo estará la casa ya caliente (discrepo). Entiendo cada vez más que vivan en la cocina, porque entre que no tienen salón y que es la habitación más caliente… pero a mi no me gusta vivir ahí, sobre todo por los olores… Así que me paso el día envuelta en una mantita que me compré en Primark.

6. Las solicitudes para pedir unas prácticas o un trabajo. No me preguntéis cómo pero me topé con una página web en la que había una oferta para la BBC Radio Merseyside (mi región) así que me quise apuntar. La oferta consistía en catorce páginas explicando exactamente de qué se trataba y con un formulario. El formulario eran 6 páginas y de esas 6 eran la mitad escribir redacciones tipo, por qué consideras que eres la persona adecuada para el puesto o qué tipo de actividades llevarías a cabo si lo consiguieras. Así que después de pasarme como dos días con los papeles se lo envié a mi teacher para que me lo corrigiera. De momento no me han contestado así que supongo que me han rechazado. Se lo envié a más sitios, en uno me dijeron que no y en otro me preguntaron que si no hablaba también italiano, porque al parecer con tres idiomas no tengo suficiente todavía…

7. La ausencia de pasos de cebra. Aquí todo el mundo cruza a lo loco, pero es normal puesto que no hay pasos de cebra. Para coger el autobús tengo que hacerlo, ya que el paso de cebra más cercano está a más de 5 minutos andando, mucho más cerca de la siguiente parada que de la mía. Y así, al menos, todo Liverpool.

8. El student discount. Estoy utilizando más aquí mi tarjeta de la Complutense que en cinco años de carrera, ¡y no es broma! Tengo descuento en el transporte público, en tiendas de ropa, en peluquerías (aunque como sigue siendo caro estoy esperando a llegar a Madrid) y en actividades y museos. ¡Maravillosa Complutense que regala un año y medio más en el carnet universitario!

Más visitas:

A mediados de noviembre vino a verme Paty. ¡Me hizo mucha ilusión recibir una visita desde Madrid! La pobre además me trajo media maleta cargada con ropa y comida que le había dado mi santa madre. Lo malo es que se me hizo muy corto… Pero estuvo bien volver a tener horarios normales (porque esos días no cené con la familia).

Le gustó mucho la ciudad y encima estuvo muy contenta porque uno de los días hizo súper bueno (¡con sol!). Por fin fui a Anfield, que todavía no había ido, aunque no a ver un partido, ¡para eso todavía parece que tengo que esperar! ¡Y sobre todo el museo de los Beatles! Está genial, aunque es un poco caro… nos costó 8,30 pounds a cada una y eso que utilizamos la tarjeta de estudiante. Estuvimos viendo también toda la decoración de Navidad, que desde hace un mes empezó en las tiendas y ahora oficialmente en la ciudad. Han puesto una pista de patinaje, una noria, un árbol con un trencito que te da una vuelta alrededor de éste (no es coña).

Lo más extraño que nos pasó fue que el miércoles quisimos ir a tomar algo por la tarde noche. Aquí los erasmus parecen hacer vida sólo los jueves, viernes y sábado, porque estaban todos los sitios más bien vacíos… Así que después de las “pint” nos entró hambre y nos fuimos a uno de esos “maravillosos” sitios take away que abren hasta tarde. Cuando estamos esperando nuestra pizza se nos acerca una tía (con pegote de mayonesa en el labio, por cierto) y nos pregunta que si somos españolas. “Sí” “Hay, que ilusión oír hablar español! Es que yo soy de los Estados Unidos pero mi mamá es de Venezuela y con ella siempre hablamos en español, y cuando las oí, perdónenme si las he molestado, no pude evitar el acercarme”. Nos estuvo contando un rato su vida, que si había venido a Manchester a estudiar, que esa tarde habían decidido ir a Liverpool y que por eso estaban ahí (obvio), y mil tonterías más hasta que se percató de que queríamos comer…

El fin de semana volví a Londres, con Clara, Mery y Andrea. El domingo se subió Marieta. Como no dejaréis de oír historias de Londres en los próximos meses sólo deciros que dormimos en un hostel venéreo regentado por Quentin Tarantino, que Andrea se transformó en la típica turista japonesa de “foto, foto, foto” (con amor, eh?), que a ésta la quisieron poner mirando a Portobello (si vuelvo a Londres iré a ese restaurante…), que la cocina de la residencia de Rocío da mucho asco, que ésta tiene una amiga que va prácticamente desnuda por la vida, que el domingo Clara y yo casi morimos de cansancio, que me compré un vestido de flores que a muchas de vosotras os va a horrorizar, que la gente no sabe sacar fotos (Marieta, necesitamos un trípode y/o fotógrafo profesional que vaya detrás nuestro) y… ¡¡¡QUE ME ENCANTA LONDRES!!!

Liverpool = Spain

Sí queridas, esto es España dos. He conocido a mucha más gente española y parece que nos reproducimos por momentos… El martes me fui a tomar un café con Clara (una chica de Santander que está de au pair aquí) al Starbucks (of course!). Al estar la planta de abajo llena optamos por la superior. Nada más entrar por la puerta un chico que trabajaba con su ordenador, levanta la vista y nos señala dos asientos en frente… Uno de ellos estaba ocupado por cosas y además había otros dos sofás libres cerca de ellos, así que les decimos no, thaaanks (añado las a porque el acento liverpoolés es lo que tiene) y nos sentamos. Pero siguen hablándonos, y lo que es mejor, ¡nos están hablando en español! Nada más vernos nos reconocieron… tan spic somos?!?!? Ah, sí, que llevamos ropa…

Aquí nuestros dos nuevos amigos, Gerard y Cristóbal están haciendo un doctorado en INEF. Gerard, catalán, 24 años, lleva ya dos años viviendo en Liverpool. Después de interrogarnos sobre nuestras vidas y contarnos las suyas Gerard se fue (por cierto, también tiene coche aquí) y nos quedamos solas con Cristóbal, granadino, 33 años, trabaja en la Federación Española de Ciclismo. Luego decidió acompañarnos a otro lugar en el que habíamos quedado con más gente y después se marchó. Ahora, estas dos personas raras a la par que simpáticas, tienen nuestros móviles.

Al día siguiente cometí el error de volver al Starbucks, esta vez con Sandra, y ahí apareció Cristóbal, pero tras media hora me fui que había quedado con Amy para nuestro exchange.

1 ene 2010

CAPÍTULO 4: DE EXCURSIONES VARIAS



4.1. Manchester:

Si no fuera por mis pequeñas excursiones los fines de semana me temo que en estos momentos no tendría mucho que contaros… Aquí las cosas siguen igual, es decir, caóticas. Poco a poco parece que entienden lo de la ropa en el suelo, bueno, más bien lo parece por días, porque los hay que lo hacen y los hay que no. Lo de los zapatos debajo de la mesa es algo que no consigo remediar… Pero qué le vamos a hacer, si Diana viene los martes y esa misma noche la casa ya está asquerosa… Me compadezco de esta mujer cuyo trabajo y esfuerzo no puede percibirse más que unas horas… (Y os aseguro que se nota… ¡hay un olor diferente! Jeje).

Nuestra segunda visita a Manchester fue mucho mejor que la primera, entre otras cosas porque pasamos más tiempo, Elena ya tiene un hogar en el que vivir y pudimos ver un poco de la ciudad. Llegamos sobre la una y algo a Manchester y Elena nos enseñó el camino hacia su nueva casa. Comimos ahí y rápidamente nos dirigimos de nuevo al centro porque Helen entraba a currar a las tres. Durante el camino me tropecé una primera vez (no Marta, no me caí) y maldije las calles inglesas que están llenas de socavones o de trozos levantados. A los pocos minutos volví a tropezar, y de nuevo no me caí, pero sí rompí mis maravillosas bailarinas negras… ¡Qué pena chicas! ¡Con los momentos tan increíbles que pasé con ellas! Al principio sólo se me había separado la tapa de la suela, que colgaba extrañamente. Intenté andar así (era un tanto raro y patético) hasta una tienda en la que comprar pegamento, pero al entrar en una y mirar de nuevo mi zapato me percaté de que había perdido el trozo que colgaba… Sí, iba medio descalza, casi tocando el suelo con los ejecutivos, y ni me había dado cuenta. Así que salimos de ese supermercado en dirección a Primark donde adquirí unas nuevas (no tan bonitas ni cómodas como las anteriores) pero sí mucho más baratas (4 pounds). A la salida me despedí como pude de ellas y las “enterré” con mucho dolor en una papelera de Manchester… Esa fue la primera visita que hicimos Clara y yo de la ciudad… el Primark (también fue mi primera visita en Liverpool, acojonante).

Después de este anecdótico momento quisimos dirigirnos a ver un mercadillo que se supone tiene lugar los sábados. Pero qué sorpresa cuando, mapa/guía en mano, nos topamos con varios policías en nuestro camino. No se puede pasar por ahí. ¿Pero qué está pasando? Nos acercamos un poco más y bordeamos tanto policía cuando vemos que hay una manifestación. Me subo a una verja y descubro que la manifestación es de corte fascista… Genial, ¿dónde nos hemos metido? Así que damos media vuelta, intentamos encontrar el mercadillo y como fue imposible nos pusimos a ver tiendecitas que había por el camino. ¡Viva el vintage! Creo que Clara todavía lo está flipando con los dos bolsos a un pound cada uno que se compró en una de estas. En una de ellas me enamoré de un vestido morado de fiesta, a tan sólo 25 pounds, pero he decidido ahorrar (entre otras cosas porque mi pobreza se hace cada día más manifiesta en este país y tampoco tengo ningún evento en el que ponérmelo…). Durante la visita a esa tienda empezaron a desalojar la manifestación y, como no, pasó por la calle. La dependienta, al ver lo que se acercaba a lo lejos, decidió cerrar y echar el pestillo. ¡Más vale ser precavido!

Cuando por fin abrió la puerta y pudimos seguir con nuestro paseo por la ciudad, llegamos a una calle en la que de nuevo estaba la manifestación. Pensamos que lo mejor era tomar algo hasta que se acabara así que nos metimos en el Starbucks. Desde la planta superior se podía ver todo el follon y pude sacar varias fotos (de motivada por la vida, ¡creyéndome una súper reportera! Jejeje). Pero llegó un momento que también decidieron desalojarnos de ahí y de nuevo tuvimos el “placer” de toparnos con los mil y un policías y los manifestantes.

Decidimos que lo mejor era coger la guía, mirar bien el mapa, e ir a ver un poco la ciudad. Así que conseguimos alejarnos de la manifestación y bajamos hasta la catedral. Es bastante pequeñita, de estilo gótico. De ahí nos dirigimos al Ayuntamiento, donde había un “festival” de comida y por supuesto, la comida española estaba presente con Paella. Vimos la Biblioteca y la Art Gallery para llegar a China Town (su China Town no mola mucho, la verdad). Una vez terminada la visita cultural nos fuimos a comprar algo con lo que alcoholizarnos (vino de California, nada recomendable) y a casa de Elena.

A las 12 y algo cogimos un taxi. Os voy a contar la historia del taxista que trae para largo… Aquí tienes dos tipos de taxis, los caros y los baratos. Los baratos, eso sí, se hacen ricos con las llamadas a 085 que tienes que hacer para que acudan. Una vez en el sitio en el que has quedado con ellos te hacen una perdida para que salgas y/o saber quién eres de entre la multitud. El taxista (no recuerdo bien si era indio o paquistaní) nada más subirnos nos preguntó si éramos españolas. “Sí”, “Can you please translate something?”, “Of course”. Así que me da su móvil y me empieza a decir algo tipo “te extraño mucho, pienso mucho en ti, quiero verte. Besos”. Obviamente le preguntamos y nos contó que años atrás había vivido en Venezuela donde había conocido a su novia, que está casada con otro, por cierto. Clara se indignó muchísimo, porque, además, según ella, fijo que el tiene también mujer y los dos están engañando.

Hoy jueves he recibido un mensaje que me ha dejado bastante perturbada… Estaba tranquilamente subiendo fotos en Factbook cuando suena el móvil. Miro de quién es el mensaje (pensando que sería alguno de mis amigos) y veo un número que no conozco. Me pone que si puedo por favor traducirle esto, firmado: Janu. “¿Quién es Janu?”, pienso. Así que le contesto con el típico sms de “perdona, no tengo tu número, no sé quién eres”. “The taxi driver”. ¿¿¿HOLA??? ¿¿¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ???

Os transcribo el mensaje que, obviamente, no traduje: remember what is most important... is not having everything go right, its facing whatever goes wrong... it's not being without fear, its having the determination to go on in spite of it... its not where you stand, but the direction you are going in... remember to live just this one day and not to add tomorrow's troubles to today’s load... remember that every day ends and brings a new tomorrow full of exciting new things... love what you do, do the best u can and always remember to love is to be loved in return... we pass this way but one. Make it a journey to be proud of x:)

Llegamos a La Tasca, una cadena de “tapas” en la que trabaja uno de los compañeros de casa de Helen. Ahí continuamos con el alcohol, “disfrutando” de música como Baute… Sí señoras, ¡Baute! Me temo que de verdad traspasa fronteras… ¡Qué momento de felicidad de Clara! “¿Esto es Baute? ¡Es Baute! ¡Bea, es Baute!”, “¡Nooooooooooooo!”. Aquí Clara ya iba un poco más contenta que Elena y yo… y le dio con que quería un globito que había por ahí. Al final, lo consiguió y estuvimos media noche con el globito de aquí para allá (¡doy gracias al inglés que lo explotó…!). Después nos trasladamos a un garito cuyo nombre no recuerdo (puede que fuera Pussycat y que Atunes y Darth añoraran La Manga…). El caso es que a las cuatro por ahí decidimos volvernos a casa, Clara en un estado de lo más interesante, aunque según ella, iba bien. (No podía andar muy recto, pero bueno). La muy mamona (con amor Claris, con amor) cuando llegamos a casa decidió ocupar media cama y dejarnos la otra mitad a Elena y a mí (porque dormíamos las 3 en la cama). La resaca del día siguiente fue interesante… Comimos por ahí y acompañamos a Clara a la estación. Después Elena y yo morimos en su casa. Cogí el lunes el tren de vuelta a Liverpool y pasé de nuevo por una estación llamada West Allerton. El caso es que yo vivo en un barrio que se llama Allerton, así que me dio qué pensar. Cuando llegué a casa le pregunté a Graham y me dijo que sí, que hay una estación de tren en el barrio por la que pasan los regionales y algunos de larga distancia. Por qué no me lo había dicho antes y me hacía ir hasta el centro todavía no lo sé…

CAPÍTULO 4: DE EXCURSIONES VARIAS



4.2. London:

Me he enamorado de esta ciudad… No sé por qué nunca había venido antes. ¡Quiero volver ya! Jejeje. Eso sí, tendré que ahorrar un poquito porque ¡dios mío qué cara es! Me alegro de no haberme ido al final a una familia ahí y porque si me cuesta sobrevivir con el pocket money en Liverpool… El caso es que María y Silvia se encargaron de organizar un súper fin de semana en Londres. Compraron como regalo de cumpleaños unos billetes para Sandra y Virginia. ¡Menudo regalo! A mi alguna de vosotras me regala un billete de avión por mi cumpleaños (con destino a Madrid en estos momentos) ¡y lloro de la alegría! Pues hay gente por la vida que prefiere rechazarlo… Lo siento por Mery y Sil, que se lo habían currado y que habían pagados por los billetes.

El metro de Londres nos odia

Bueno, no sé si tanto el metro en sí o si más bien los conductores y usuarios… Mi tren llegó a las 11 y media a London Euston donde Mery me esperaba con un cartelito de bienvenida hecho por Buu (una de los niños que cuida. Y sí, se llama Buu, de Buan, estos ingleses y sus nombres…). Así que de la estación de tren íbamos al hostel a registrarnos. Hicimos la cola para comprar mi ticket y tardamos mil en ello porque, a pesar de que ponía que aceptaban la Visa Electron, tuve problemas para usarla…

Cuando por fin conseguimos entrar al metro y bajamos a nuestro andén, está ya el tren. Con lo que corremos para entrar cuando se mete una chica entre Mery y yo, prácticamente empujándome, y me deja fuera del vagón. Así que se cierran las puertas, María dentro de este y yo en el andén… Se bajó en la siguiente parada y pudimos volver a estar juntas.

Llegamos al hostel, pagamos nuestra estancia, dejamos nuestras bolsas y nos encaminamos a la estación de Saint Pacras a la que llegaba Silvia con el Eurostar. De nuevo nos dirigimos al metro, de nuevo bajamos al andén y ¡de nuevo se nos coló alguien en medio! Esta vez fui yo la que entró en el vagón, después un señor y después el bolso y el brazo de Mery… sí, sí, el bolso y el brazo, porque las puertas del metro de Londres se cierran súper rápido y a los conductores parece darles igual que una parte de tu cuerpo se quede enganchado, porque no abrieron las puertas. Sólo pitaba para que María se alejara… ¿pero cómo hacerlo con el brazo y el bolso dentro? Al final me quedé yo con el bolso y María, sola, indocumentada y sin nada, en el andén. Esta vez tuve que ser yo la que se bajó en la siguiente estación a esperar. Aprendimos una gran lección: no hay que subirse nunca en el metro de Londres si está sonando el pitido. (Nota: cuantos más metros conozco más quiero al Metro de Madrid…)

De reencuentros varios

Después de recoger a Silvia nos encaminamos al mercadillo de Portobello en Nothing Hill. ¡Otro motivo por el que tengo que ahorrar a la hora de ir a Londres es para poder comprar mil cosas ahí! Collares, bolsos, carteles, cámaras viejas (para quien no lo sabe hago colección), antigüedades… comimos por ahí con una amiga de María y Silvia, Carlota, que está de au pair en Londres y nos fuimos a Picadilly. A las 7 ellas se fueron al aeropuerto a recoger a Sandra y yo me fui al hostel a cambiarme porque había quedado con los de Público para cenar (uno de mis ex compis becario/precario está haciendo un master en Londres y otra trabaja de camarera en Brighton). ¡Qué alegría me dio Carlos cuando nos dio de cenar ibéricos! Que sepáis que si venís a verme está prohibido entrar en mi casa sin, al menos, un kilo de jamón. Jejeje. ¡Cómo lo hecho de menos! Me hizo mucha ilusión verles. Aunque como bien dijo otra de mis ex compis del periódico “manda huevos que quedéis en Inglaterra y que sea imposible que nos veamos en Madrid”.

Llegué a la una de la madrugada, más o menos, al hostel donde me esperaban comiendo un rico bizcocho de manzana made in Mery que me vino genial para absorber toda la cerveza que había bebido. Y ya nos acostamos para al día siguiente seguir explorando la ciudad. Carlota le había dicho a Mery que de Hyde Park salen excursiones gratuitas por Londres, con lo que ahí nos encaminamos. Se trata de una iniciativa de Sandemans NewEurope, una empresa de ocio y turismo. La idea es buena, no hay más que ver que se está haciendo en muchos lugares de Europa (como en Madrid, por ejemplo) pero la publicidad es más bien engañosa. Más que nada por que no es gratis. Es a voluntad del usuario. Por suerte te lo comunican nada más empezar el tour, para que luego no haya sorpresas. La gente suele entregar entre 15 y 5 pounds. Nosotras, como somos pobres, obviamente dejamos 5 pounds cada una (por un poco más de dos horas de guía turístico).

Nuestro guía era un chico catalán muy majo. Nos iba contando anécdotas a la vez que nos explicaba un poco de historia y de la arquitectura de los sitios (es licenciado en historia del arte). Empezamos el tour delante de la estatua de Wellington. De ahí fuimos andando al palacio de Buckingham, donde nos dejó 5 minutos para sacarnos fotos (nosotras por lo general empleábamos un poco más de tiempo, con lo que, junto a una parejita joven, siempre llegábamos tarde…). Vimos el cambio de guardia y seguimos nuestro camino hacia Trafalgar Square, la columna de Nelson, la “nariz de Napoléon”, las caballerías, Downing Street, el Parlamento y por último la abadía de Westminster. Como podéis comprobar el tour es bastante completito.

Junto con otras personas del grupo, al finalizar la excursión nuestro guía nos llevó a comer a un restaurante bastante bien de precio. Al finalizar la comida continuamos con nuestro recorrido turístico, de nuevo en Trafalgar Square (que sepáis que subirse a los leones no es fácil), el Parlamento (donde unos chicos italianos nos dijeron algo de Photo y nosotras entendimos que muy amablemente se ofrecían a sacarnos una, pero no, era que querían hacerse una foto con nosotras…), London Eye, Picadilly (acabamos en la tienda de Gap comprándonos todas algo, qué poco originales que somos), el Soho… Cenamos y el cansancio pudo con nosotras así que nos fuimos al hostel. Estuvimos hablando un ratito con nuestros compis de habitación (también españoles) y a las 11 o así nos acostamos. Nos levantamos prontito el lunes para visitar un poco más antes de irnos. Fuimos a ver el Tower Bridge y la Tower of London. Pero desgraciadamente María y Sandra tenían que irse a Surrey, Silvia a Bruselas y yo de nuevo a Liverpool. Así que toco el momento despedida en el metro de Londres… ¡¡¡qué penita!!! Pienso volver en diciembre, ¡¡¡para compras navideñas!!! Jejeje (y ver más cosas, ¡que me queda mucho por visitar!). Algo que no hago más que comprobar es que la gente no sabe sacar fotos. ¡Casi todos te sacan un primer plano! A ver, si estamos delante de un monumento, en otro país, de visita cultural, ¿de verdad piensa la gente que queremos una foto de nuestra cara, y sólo nuestra cara? Pues no, ¡porque para eso me quedo en Madrid!