4.2. London:
Me he enamorado de esta ciudad… No sé por qué nunca había venido antes. ¡Quiero volver ya! Jejeje. Eso sí, tendré que ahorrar un poquito porque ¡dios mío qué cara es! Me alegro de no haberme ido al final a una familia ahí y porque si me cuesta sobrevivir con el pocket money en Liverpool… El caso es que María y Silvia se encargaron de organizar un súper fin de semana en Londres. Compraron como regalo de cumpleaños unos billetes para Sandra y Virginia. ¡Menudo regalo! A mi alguna de vosotras me regala un billete de avión por mi cumpleaños (con destino a Madrid en estos momentos) ¡y lloro de la alegría! Pues hay gente por la vida que prefiere rechazarlo… Lo siento por Mery y Sil, que se lo habían currado y que habían pagados por los billetes.
El metro de Londres nos odia
Bueno, no sé si tanto el metro en sí o si más bien los conductores y usuarios… Mi tren llegó a las 11 y media a London Euston donde Mery me esperaba con un cartelito de bienvenida hecho por Buu (una de los niños que cuida. Y sí, se llama Buu, de Buan, estos ingleses y sus nombres…). Así que de la estación de tren íbamos al hostel a registrarnos. Hicimos la cola para comprar mi ticket y tardamos mil en ello porque, a pesar de que ponía que aceptaban la Visa Electron, tuve problemas para usarla…
Cuando por fin conseguimos entrar al metro y bajamos a nuestro andén, está ya el tren. Con lo que corremos para entrar cuando se mete una chica entre Mery y yo, prácticamente empujándome, y me deja fuera del vagón. Así que se cierran las puertas, María dentro de este y yo en el andén… Se bajó en la siguiente parada y pudimos volver a estar juntas.
Llegamos al hostel, pagamos nuestra estancia, dejamos nuestras bolsas y nos encaminamos a la estación de Saint Pacras a la que llegaba Silvia con el Eurostar. De nuevo nos dirigimos al metro, de nuevo bajamos al andén y ¡de nuevo se nos coló alguien en medio! Esta vez fui yo la que entró en el vagón, después un señor y después el bolso y el brazo de Mery… sí, sí, el bolso y el brazo, porque las puertas del metro de Londres se cierran súper rápido y a los conductores parece darles igual que una parte de tu cuerpo se quede enganchado, porque no abrieron las puertas. Sólo pitaba para que María se alejara… ¿pero cómo hacerlo con el brazo y el bolso dentro? Al final me quedé yo con el bolso y María, sola, indocumentada y sin nada, en el andén. Esta vez tuve que ser yo la que se bajó en la siguiente estación a esperar. Aprendimos una gran lección: no hay que subirse nunca en el metro de Londres si está sonando el pitido. (Nota: cuantos más metros conozco más quiero al Metro de Madrid…)
De reencuentros varios
Después de recoger a Silvia nos encaminamos al mercadillo de Portobello en Nothing Hill. ¡Otro motivo por el que tengo que ahorrar a la hora de ir a Londres es para poder comprar mil cosas ahí! Collares, bolsos, carteles, cámaras viejas (para quien no lo sabe hago colección), antigüedades… comimos por ahí con una amiga de María y Silvia, Carlota, que está de au pair en Londres y nos fuimos a Picadilly. A las 7 ellas se fueron al aeropuerto a recoger a Sandra y yo me fui al hostel a cambiarme porque había quedado con los de Público para cenar (uno de mis ex compis becario/precario está haciendo un master en Londres y otra trabaja de camarera en Brighton). ¡Qué alegría me dio Carlos cuando nos dio de cenar ibéricos! Que sepáis que si venís a verme está prohibido entrar en mi casa sin, al menos, un kilo de jamón. Jejeje. ¡Cómo lo hecho de menos! Me hizo mucha ilusión verles. Aunque como bien dijo otra de mis ex compis del periódico “manda huevos que quedéis en Inglaterra y que sea imposible que nos veamos en Madrid”.
Llegué a la una de la madrugada, más o menos, al hostel donde me esperaban comiendo un rico bizcocho de manzana made in Mery que me vino genial para absorber toda la cerveza que había bebido. Y ya nos acostamos para al día siguiente seguir explorando la ciudad. Carlota le había dicho a Mery que de Hyde Park salen excursiones gratuitas por Londres, con lo que ahí nos encaminamos. Se trata de una iniciativa de Sandemans NewEurope, una empresa de ocio y turismo. La idea es buena, no hay más que ver que se está haciendo en muchos lugares de Europa (como en Madrid, por ejemplo) pero la publicidad es más bien engañosa. Más que nada por que no es gratis. Es a voluntad del usuario. Por suerte te lo comunican nada más empezar el tour, para que luego no haya sorpresas. La gente suele entregar entre 15 y 5 pounds. Nosotras, como somos pobres, obviamente dejamos 5 pounds cada una (por un poco más de dos horas de guía turístico).
Nuestro guía era un chico catalán muy majo. Nos iba contando anécdotas a la vez que nos explicaba un poco de historia y de la arquitectura de los sitios (es licenciado en historia del arte). Empezamos el tour delante de la estatua de Wellington. De ahí fuimos andando al palacio de Buckingham, donde nos dejó 5 minutos para sacarnos fotos (nosotras por lo general empleábamos un poco más de tiempo, con lo que, junto a una parejita joven, siempre llegábamos tarde…). Vimos el cambio de guardia y seguimos nuestro camino hacia Trafalgar Square, la columna de Nelson, la “nariz de Napoléon”, las caballerías, Downing Street, el Parlamento y por último la abadía de Westminster. Como podéis comprobar el tour es bastante completito.
Junto con otras personas del grupo, al finalizar la excursión nuestro guía nos llevó a comer a un restaurante bastante bien de precio. Al finalizar la comida continuamos con nuestro recorrido turístico, de nuevo en Trafalgar Square (que sepáis que subirse a los leones no es fácil), el Parlamento (donde unos chicos italianos nos dijeron algo de Photo y nosotras entendimos que muy amablemente se ofrecían a sacarnos una, pero no, era que querían hacerse una foto con nosotras…), London Eye, Picadilly (acabamos en la tienda de Gap comprándonos todas algo, qué poco originales que somos), el Soho… Cenamos y el cansancio pudo con nosotras así que nos fuimos al hostel. Estuvimos hablando un ratito con nuestros compis de habitación (también españoles) y a las 11 o así nos acostamos. Nos levantamos prontito el lunes para visitar un poco más antes de irnos. Fuimos a ver el Tower Bridge y la Tower of London. Pero desgraciadamente María y Sandra tenían que irse a Surrey, Silvia a Bruselas y yo de nuevo a Liverpool. Así que toco el momento despedida en el metro de Londres… ¡¡¡qué penita!!! Pienso volver en diciembre, ¡¡¡para compras navideñas!!! Jejeje (y ver más cosas, ¡que me queda mucho por visitar!). Algo que no hago más que comprobar es que la gente no sabe sacar fotos. ¡Casi todos te sacan un primer plano! A ver, si estamos delante de un monumento, en otro país, de visita cultural, ¿de verdad piensa la gente que queremos una foto de nuestra cara, y sólo nuestra cara? Pues no, ¡porque para eso me quedo en Madrid!
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