26 abr 2011

SIGO RECORRIENDO INGLATERRA


Poco puedo contar ahora mismo sobre mi aventura inglesa. La verdad sea dicha, desde que dejé la casa de los Jonhs mi vida ya no es tan divertida ni intensa. Hablando de estos, estuve en enero cenando con ellos y poco han cambiado. Graham sigue siendo buena persona, pero también tacaño para algunos aspectos… como invitar a cenar porque tenía cupones… Pero en cambio no es tacaño a la hora de mimar a sus hijos. Un año de penurias alimenticias y frío (porque la calefacción es cara) se acaba transformando en un iPhone para cada niña y un iPad para Jasper estas navidades… ¿De verdad dos niñas de 11 años y un chaval de 14 necesitan tener todo lo que saca al mercado el señor Steve Jobs?

Sheffield

Hace no mucho fui a visitar Sheffield, pues tenía una amiga de la universidad viviendo ahí por unos meses perfeccionando el inglés. Sheffield es una ciudad industrial más de Inglaterra, que quizá os puede sonar gracias a Full Monty (pues tenía lugar en dicha ciudad). Cada vez entiendo menos lo de este país con las grandes ciudades, casi todas son feas. En cambio, si sales de ésta y te das un paseo por el condado descubres castillos y pueblecitos llenos de encanto.

Empezamos el recorrido por la catedral protestante, que viene a parecerse al resto de catedrales de Inglaterra, es decir, muy sucia y gris por fuera. Por dentro, en cambio, sus vidrieras la iluminaban y la hacían acogedora. No muy lejos está la católica, muy pequeña y austera. El Ayuntamiento me recordó a los de Leeds y Manchester. Una gran torre del reloj, grandes ventanales, y todo gris. Pero por fin encontré qué diferenciaba a Sheffield. Sus parques y fuentes. Es difícil andar por la ciudad sin encontrarte un parque o una fuente con forma rara. Tiene hasta dos jardines botánicos. El primero, muy pequeño, se sitúa en medio de la ciudad y está al lado de la Millennium Gallery, que en ese momento tenía una interesante exposición sobre el arte en Inglaterra entre las dos guerras mundiales. Y prácticamente ahí se acabó la visita a la ciudad, porque Sheffield no da para mucho más en ese sentido.

A mi amiga la ciudad le ha gustado mucho, entre otras cosas, porque a penas hay españoles, con lo que ha podido practicar inglés sin parar. Al tener dos grandes universidades es una ciudad llena de gente joven, con muchas opciones diferentes de ocio y cultura y muchos lugares para salir de fiesta. Pero yo no le encontré mucho encanto…


Año chino

Como todos sabéis, este año es el año del conejo según el calendario chino. Yo no pude no enterarme, puesto que vivo en pleno Chinatown. Así que el domingo 6 me tocó vivir la celebración. Y a las 10 de la mañana ya tenía a gente por mi calle gritando. Fue abrir la ventana y encontrarme con una feria de pueblo delante de mi calle. He de decir que me decepcionó un poco. Me pareció algo más comercial que una celebración milenaria. Atracciones de seguridad dudosa, puestos donde se vendían souvenirs, petardos y, de vez en cuando, algún dragón. Los dragones era lo único que te hacía recordar que estábamos celebrando el nuevo año. Eso sí, qué sorpresa ver que los que portan el dragón… ¡¡¡no son chinos!!! Y no, ese día no comí comida china ¡si no paquistaní! (hecha por un amigo de ese país, decir que está buenísima, pero extremadamente picante).

Stratford Upon-Avon

El pasado sábado fui a visitar la ciudad en la que nació y murió Shakespeare. Un sitio con mucho encanto aunque un poco difícil llegar a él. Tuvimos que coger primero el autobús a Birmingham y después el tren regional que se para por todos los pueblos hasta llegar ahí. Como encima el autobús de Liverpool salió con 40 minutos de retraso tuvimos que coger otro tren en vez del que teníamos previsto con lo que no llegamos a estar en Stratford ni 4 horas, pero por suerte nos dio tiempo a verlo todo.

Comenzamos la visita por el sitio más importante, The Shakespeare Houses. Se trata de un complejo de 5 casas de estilo Tudor entre las que se encuentra la casa en la que nació y la casa en la que murió el famoso escritor. Primero entras en un edificio moderno en el que gracias a videos y maquetas te explican cómo era la vida en el siglo XVI. He de decir que, aunque la visita está bien, los videos son buenos y los guías te lo explican todo amablemente, el precio es un poco caro. Pagamos con descuento de estudiante casi 11 pounds. Vale que es la casa del más famoso escritor en lengua inglesa pero… no deja de ser sólo una casa y los muebles son reproducciones de los que había…

Del edificio se sale a un pequeño jardín rodeado por 3 casas, una de ellas en la que nació, otra la tienda de regalos y la tercera cerrada. La casa tiene una distribución rara, entre otros motivos, porque en el siglo XVII fue convertida en posada y se hicieron obras para agrandarla. En el piso inferior está un pequeño dormitorio, el comedor y el taller de guantes John Shakespeare. Subiendo las escaleras nos encontramos con 4 dormitorios y bajando de nuevo otras escaleras diferentes llegas a la cocina, que forma parte, junto con uno de los dormitorios superiores, de las obras que se realizaron para convertir la casa en posada.

Los guías normalmente van vestidos con atuendos de la época, excepto uno, que nos pillo totalmente por sorpresa. Cuando entramos en el taller nos quedamos mirando los utensilios con los que confeccionaban los guantes cuando un hombre nos empezó a hablar y explicar para qué servía cada cosa. Nos quedamos un tanto perplejos, no porque alguien nos hablara, si no porque supiera tanto. El pobre hombre tuvo que apreciar nuestra sorpresa porque nos dijo “no os extrañéis, soy otro de los guías, ¡es que hoy me dejé el disfraz en casa!”

Salimos del complejo y continuamos nuestra visita por las calles de Stratford hasta llegar a la casa donde nació John Harvard, el fundador de la prestigiosa universidad americana. Imposible no reconocerla, la bandera de Estados Unidos hondea en su fachada. Continuando nuestro paseo llegamos hasta la fachada del Ayuntamiento y unos pocos metros más adelante, la Nashs House and New House, la casa en la que Shakespeare pasó sus últimos días tras volver de Londres.

La visita nos llevó la Grammar School, cuyo alumno más famoso, fue, por supuesto, Shakespeare. Y bajando hasta el río Avon nos encontramos con el Royal Shakespeare Theatre, un complejo moderno que aloja a la compañía de teatro más importante del Reino Unido, la Royal Shakespeare Company. Habría estado bien poder ver una representación de alguna obra de Shakespeare pero las visitas express no dan para mucho y a las 5 teníamos que coger de nuevo el tren así que me quedé con ganas de ver una obra suya, ¡ya tendré más oportunidades!