29 jun 2011




Peak district

En mi intento por conocer lo más posible Inglaterra me fui con mi amiga Elena a conocer el “Distrito de los picos”, una de las áreas más bonitas del país. Eso sí, no es de fácil acceso en transporte público. La idea de visitarlo se me metió en la cabeza cuando viendo la tele me topé con Orgullo y prejuicio de la que gran parte del argumento se desarrolla en el Derbyshire, una de las provincias que comprende el Peak District. Así que me puse a investigar y descubrí las maravillas que comprende esa zona. Una vez hechas las averiguaciones arrastré a mi amiga conmigo a conocer parte de esa maravillosa región.

Comenzamos nuestra visita por Buxton, conocida como “la puerta” del Peak District. Buxton es una ciudad pequeña pero con mucha vida. Es famosa por sus aguas termales y la gente se acerca a ella para ir al balneario o para rellenar botellas con el agua que sale de la fuente de Santa Ana. Pero lo más bonito son los Pavilion Gardens, un jardín en el centro de la ciudad en el que se encuentra el Concert Hall, un edificio de cristal y hierro que recuerda al Palacio de Cristal de El Retiro.

De Buxton cogimos el bus a Bakewell, conocida como la “antigua capital de los Picos”. Es un pueblo con encanto en el que destaca el río Wye. Pero sobre todo Bakewell era la forma de llegar a Chatsworth, el Palacio de los duques de Derbyshire. El palacio se encuentra a la orilla del río Derwent y entre los valles de Wye y Derwent y no es difícil encontrarte con ciervos u ovejas por sus verdes pastos. El palacio, que empezó a construirse en 1694 y que ha sufrido varias transformaciones, contiene una colección única de pinturas de valor incalculable (como un retrato de Enrique VII por Hans Holbein el Joven), muebles, esculturas neoclásicas, libros y otros artefactos. El jardín tampoco se queda atrás cuyo edificio más llamativo es la Casa de la Cascada, una fuente que recrea una cascada gracias a un conjunto de escalones que salen desde la casa. Salí realmente enamorada de ese sitio y deseando ser una de los 22 nietos que tiene la duquesa de Derbyshire para que ese sitio algún día pudiera ser mío…

Royal Wedding

Imagino que tuvisteis mucha saturación pero nada con lo vivido aquí… Lo único bueno que puedo decir es que al ser fiesta nacional ¡no tuve que trabajar! Pero la boda llegó a vivirse en extremo. Siempre se dice que los franceses son los más chovinistas, pero después de mi estancia en Inglaterra no sé si en realidad son los ingleses… Raro es no ver todos los días al menos a una chica con un bolso con la “Union Jack” pero con la boda todo se desmadró. Las calles se engalanaron con la bandera. Las tiendas cambiaron sus escaparates para honrar a los futuros duques de Cambridge. En los supermercados podías comprar vasos, platos y servilletas con la bandera pues había que celebrar una "fiesta". La gente quedó para celebrarlo, se pusieron sus mejores galas y salieron a la calle dispuestos a honrar a sus futuros reyes y, todo sea dicho, a dejarse ver.

Y llegó el día de la boda. Imposible no enterarse. Y más si vives al lado de la catedral, que decidió empezar a las 9 a tocar las campanas y no terminó hasta la 1… Por la calle gente disfrazada, muchos de ellos vestidos con la bandera. En el centro comercial se puso una pantalla gigante y “atracciones” como esos carteles en los que metes la cabeza y te sacas una foto, por supuesto con los novios como motivo. Pero como toda buena fiesta en Inglaterra, lo que realmente estaba lleno eran los bares… Si la realeza iba ya borrachilla a media tarde… ¡imaginaros como iban los “plebeyos”!

Lecciones sobre Glamour



Grand National

Todos los años en abril tiene lugar el Grand National, la carrera ecuestre de obstáculos más importante de las que se celebran en Reino Unido. Durante los tres días que tiene lugar la competición la ciudad cambia por completo, especialmente en el día conocido como “Lady’s Day”. Como imagino que bien sabéis las inglesas tienen un peculiar estilo a la hora de vestir, lo cual se nota mucho más en días como este, porque a las carreras no se va vestido con unos vaqueros cualquiera, ¡no! Eso sería un sacrilegio. Igual que llevar algo sencillo, porque aquí ¡cuanto más lleves y más ostentoso mejor! Tampoco se lleva el no beber mucho, aquí la pinta de cerveza en vaso de plástico no te quita ningún glamour.

Porque el glamour lo llevas en la cabeza, con tu tocado de plumas o sombrero de ala grande; el glamour lo indica tu maquillaje, a ser posible con grandes pestañas postizas; el glamour lo rebelan tus “joyas”, cuanto más grandes y brillantes mejor, que importa que la mayoría sean del Primark, ¡brillan igual o más que unas buenas!; el vestido también es importante, pero aquí me entra una duda sobre el glamour… ¿largo o corto?, aunque creo que mejor cuanto más brille, el brillo siempre es importante en Inglaterra; y por supuesto, el glamour está en los tacones (ir de plano parece estar prohibido….) y cuanto más altos y ostentosos mejor.

He de decir que no he tenido el placer de ir a las carreras, pero como terminan pronto todo el mundo se baja al centro a seguir bebiendo y de fiesta. Sin embargo, esos tacones tan altos no siempre resisten tantas horas de pie así que parece que hay que olvidarse del glamour y pasarse por Primark a comprarse unas chanclas para poder continuar. ¡Ah, esperar! ¡No hay que perder el glamour! ¡Podemos llevar unas chanclas a juego! ¡Yuuuupiiiii! Entonces… si mi vestido es morado, me compro esas moradas con purpurina (no olvidemos la importancia del brillo) y ¡todo solucionado! ¡Viva Primark y sus 50 tipos diferentes de sandalias! Alguna conjuntará con tu vestido…

Bueno, he de decir que también las había, aunque una menoría, que iban bien vestidas, con gusto y saber estar. También están las originales, como esa señora mayor que llevaba una careta de la reina Isabel II. U otra que iba vestida un tanto corporativa, imagino que haciendo publicidad a la marca de donuts, con sombrero con donuts incluido. Pero, sin duda alguna, es un espectáculo a ver. Y he comentado las mujeres, pero hay otros tantos hombres con los que me podría meter, pues a ellos también parecen gustarles los trajes que brillan… Adjunto fotos para que comprendáis mejor lo que digo.


Manolo y Benito versión inglesa

Imagino que todos os acordáis de esa famosa serie de televisión Manos a la obra en la que Manolo y Benito, esos albañiles chapuceros, en realidad rompían más de lo que arreglaban. Pues yo los he conocido, pero son ingleses y nos “arreglaron” el baño. Todo empezó cuando en invierno, por la humedad y el frío nos salió moho en el techo y al lado de la ventana del baño. Llamamos a la compañía para que nos lo arreglaran pero no tuvimos mucho éxito. Pasaron los meses y una queja al ayuntamiento cuando un día llaman a la puerta. Abro y veo a uno de los chapuzas de la compañía que me dice tan tranquilo “vengo a ver el moho”. Claro, más de 4 meses después nosotros ya lo habíamos limpiado y no había tanto pero igualmente se veían restos.

El buen hombre me dijo que sí, que iban a venir a limpiarlo, pintar de nuevo y cambiar los azulejos por unos paneles de plástico y que el agua no traspase a la cocina (porque también encontramos hongos en la pared de la cocina que da con el baño). Bueno, pues ya el día que tenían que haber venido por primera vez no lo hicieron. Llamé a la compañía (que por cierto, se llama “lacy”, con “c” muy parecida a la palabra “lazy” con “z” que significa vago…) y me juraron que al día siguiente a primera hora vendrían… no fue así. Al tercer día apareció Benito… Y por supuesto Benito la armó. No lleva ni una hora en mi casa cuando oí un ruido bastante fuerte y cuando salí y le pregunté me dice riéndose… “He tenido un pequeño accidente… jajajaja, he roto la bañera” ¿¡¿PERDÓN?!? No sé cómo ni el qué pero algo se le cayó a la bañera haciendo un agujero en esta… Nos pusieron silicona en el agujero para poder ducharnos y al día siguiente vendrían con una bañera nueva.

Viernes. Llegan a su hora, esta vez también está Manolo. Traen una bañera nueva. Como podéis imaginar cambiar una bañera requiere su tiempo y sí, nos la cambiaron pero no lo terminaron todo. Así que el agua no pasaba bien y se nos encharcaba la bañera. Además al quitar los azulejos para poder separar la bañera nos pusieron unos plásticos alrededor de esta para que el agua no estropeara la pared, lo cual limitaba el espacio. Y así tuvimos que estar todo el fin de semana o esa era la idea… Lunes, no vienen. Al parecer ha habido una emergencia. Martes, seguimos con emergencias. Miércoles, nos damos cuenta que han tenido que tocar algo porque además tenemos la terraza encharcada y lleva días sin llover. Viene el jefe, y nos lo “arregla”. Jueves, Manolo viene a trabajar un poco en la obra. Viernes, ninguno de mis compañeros podemos quedarnos en casa por el trabajo así que no vienen.

Tercera semana. Vienen dos días a trabajar, el día que viene Benito la cosa no avanza, el día que viene Manolo sí. Cuarta semana, no vienen ningún día porque… ¡están de vacaciones! No sé cuántas veces llamamos a la agencia en esas semanas pero la chica, toda amabilidad llegó hasta a colgarnos el teléfono. Al parecer si tienes un alquiler barato no tienes derecho a buen trato ni a que te hagan las cosas bien… Un día veo que está el jefe en la urbanización así que le pego un grito por la terraza y le obligo a subir. El “buen hombre” me dice que pensaba que estaba todo acabado, que mañana envía a Manolo, que avanza un poco en la obra. Al día siguiente vienen ambos, y Benito vuelve a hacer de las suyas, por suerte esta vez es “sólo” que se ha puesto de pié en la tapa de la taza y se la ha cargado… Manolo viene un día sólo y vuelvo a oír un ruido sospechoso… casi vuelven a hacer un agujero en la bañera… El caso es que las obras empezaron a mediados de marzo y todavía hoy el baño no está al 100% terminado…