29 dic 2009

CAPÍTULO 3, DESCUBRIENDO LA CIUDAD


Acabo de empezar mi tercera semana aquí y creo que ya me he aclimatado definitivamente. Este lunes por la noche y el martes por la mañana tuve el “placer” de vivir mi primera gran lluvia. Tanto era el ruido que hacía por la noche que me despertó. Por suerte, sobre las 12 de la mañana ¡de nuevo volvieron a salir unos rayitos de sol! Eso sí, había puesto una lavadora la tarde del lunes así que mi ropa volvió a estar empapada…

El martes por fin conocí a la house cleaner, parece una mujer muy maja. Estuve un ratito hablando con ella y con Graham y después oyendo maravillas de mi persona (lo de esperar a que uno se vaya de la habitación, al parecer, aquí no se lleva…). Aunque así por lo menos se lo que piensan de mi (“She is very nice!”, “Yes, I’m very happy with her. The girls love her and she cooks very well!”). Ahora la casa tiene un nuevo olor, ¡a limpio! Jajajaja. Por fin veo que cambian la ropa de casa… (Creo que ya os lo puse en el mail anterior, que al ver que llevaban al menos 3 semanas sin cambiarla me fui a Primark a comprarme sábanas y una toalla. Con el sol que estuvo haciendo días atrás y la secadora he podido lavar las cosas y por la tarde tenerlas de nuevo).

La dieta (mía) vuelve a ser más o menos normal. Graham me compra muchas verduras pero igualmente yo me sigo comprando comida. Con María he descubierto que tengo una pescadería cerca de casa y en el escaparate tenían salmón, trucha, gallos… ¡voy a tener que hacerle una visita para mi propio beneficio! Porque es cierto que en esta casa se compra y se come fruta, pero el problema es que la acompañan siempre con algo… El lunes por la noche había fresas, y ellos las comieron con helado, diferentes toppings y azúcar… ¡Así se va todo lo sano de la fruta! Aquí están flipando con mi comida que es de todo menos súper elaborada, ¡creo que lo más complicado que he hecho es un bollo de chocolate!

Mi primera visita (¡Gracias pequeña!)

Me he enterado de una cosa muy interesante al vivir aquí… ¡En Inglaterra no aceptan la Visa Electron! ¿Y qué tipo de tarjeta creéis que tiene vuestra amiga? Al parecer sólo en determinados sitios (alguna tienda tipo Zara) me la van a aceptar, pero, por ejemplo, no puedo comprar billetes de tren con mi tarjeta… Así que cada vez que quiera ir a algún sitio de visita o me voy a la estación y los compro ahí o me los tiene que comprar Graham… Este interesante descubrimiento, a la par que quizá problemático, viene motivado por la visita de María a Liverpool.

¡Qué difícil fue conseguir que vinieras! Pero qué bien nos lo hemos pasado, ¿eh? Que sepáis que la página de la National Rail es imposible de entender… Después de muchos intentos por parte de las dos para comprender la página y cómo se compraban los billetes tuve que bajar a preguntarle a Graham. Tras comprenderla vino el momento de pagar: la tarjeta de Mery no sirve; la mía… tampoco. Graham me explica lo de la Visa Electron; vamos mal, se acerca el fin de semana y todavía no hay billetes a la vista. Menos mal que este pobre señor es muy amable y me dijo que él nos los compraba. Al principio dije que no, pero al llegar el miércoles y no tener nada no quedó más remedio. Así que compramos los billetes y ponemos claramente que queremos que se los envíen a María a Surrey, pero el National Rail pasa de nosotros y cuando terminamos todo el proceso descubrimos que tiene que ir Graham a la estación a por los billetes… Problema: ¡no son para nosotros! ¡Son para mi amiga! Graham llama y le dicen que lo único que puede hacer es recogerlos en la estación y enviarlos por correo urgente. Así que el jueves por la mañana tuvimos que ir a por ellos y después a correos (al menos ya sé dónde está) y enviárselos por correo urgente, que, a diferencia de la National Rail, funciona de maravilla porque, en menos de 24 horas, finalmente, María tenía sus billetes.

¡Por fin llegó el sábado! A las 11:15 de la mañana María y yo conseguíamos vernos de nuevo las caras. Empezamos a hacer el recorrido turístico (aunque había pasado ya por muchos sitios no tenía ninguna foto todavía de mi nueva ciudad). Que sepáis que Liverpool NO ES FEA como dice mucha gente… Tampoco es la ciudad más bonita del mundo, pero al menos a mi me gusta. Se mezclan muchos estilos arquitectónicos, hay un poco de todo: desde el güeto somalí, pasando por el barrio chino o el barrio americano, para llegar a las “Tres Gracias” y de ahí directos a la zona más Beatle. Aquí puedes encontrar todo tipo de Iglesias: de camino a mi casa se pasa por la catedral protestante (una de las catedrales más grandes del mundo, probablemente también una de las que más miedo dé), una iglesia presbiteriana, ortodoxa, judía, católica… ¡Y eso sólo de camino a mi casa! Además, Liverpool está rodeada de zonas verdes y parques. Al lado de mi casa está Calderstones Park y para volver andando desde el centro sé que se puede atravesar Sefton Park, pero todavía no he ido a explorarlo. Gente, ¡Liverpool y yo os esperamos con los brazos abiertos! Jejeje.

Pero sin duda, lo “mejor” fue las nuevas amigas que nos hicimos durante la visita cultural. Todavía cuando lo pienso no me lo creo… Vimos un grupo de chicas sacándose una foto y muy amablemente le ofrecimos a la que tenía la cámara sacar la foto por ella y que así saliera. Pues este pequeño detalle nos llevo a hablar con una Loca (no cabe otra forma de definición) que alquila habitaciones a estudiantes en Gales. Se había traído a su grupo de estudiantes a conocer la ciudad. Nos empezó a decir que nos sacáramos fotos con ellas, que fuéramos a Gales, que le diéramos nuestros msn y Facebook… Un espectáculo de mujer, que encima saca fotos de primerísimo primer plano. ACOJONANTE. Y las chicas que las acompañaban también… Sólo la mejicana parecía salvarse… La taiwanesa y la de Hong-Kong (no me sé su gentilicio) a penas dijeron algo. La australiana apenas interactuaba. Pero es que había otra chica que, según entendí, también era de Gales y que se sacaba fotos a sí misma mientras que la Loca nos sacaba una del grupo… Creo que hay justo una foto de ese momento por Tuenti. La Loca nos ofreció ir con ellas al museo, pero obviamente les dijimos que no, que íbamos hacia el otro lado.

Tras la visita de la ciudad nos fuimos a casa para descansar un rato, cenar y adecentarnos para la noche. Pude enseñarle a Mery las diferentes zonas de la casa, y se quedó flipando un poco. Menos mal que mi palacete es definitivamente una zona a parte, con su propio microclima (no entiendo el por qué) así como olor.

Por fin llegó el momento de salir. Tras escribir a mi nuevo amigo Juan y él muy atentamente llamarme quedamos todos a las 9 en casa de Kino (estos horarios alcohólicos no son los mejores, la verdad). La casa de Kino y Adolfo está genial. Tiene dos pisos. En el inferior el salón, un dormitorio igual o incluso más grande que mi palacete, y la cocina. En el piso superior tres dormitorios (por cierto, todos los dormitorios cuentan con cama de matrimonio, mesa, armario y cómoda) y el baño. Ya les he informado que si huyo de la casa de los horrores pienso irme con ellos a no ser que ya hayan ocupado los dos dormitorios libres… Estuvimos en su casa tomando unas cervezas y conociéndonos un poco más. Definitivamente la gente cree que tengo menos edad… ¡Juan creía que tenía 21-22 años! Edad que tiene él… pero por lo menos Kino y Adolfo tienen 27, ¡así que no soy la más mayor! Jeje. Que con Marie y ahora Amy, las dos de 21 años, empezaba a sentirme vieja… Tras el amago de botellón nos fuimos al centro. A pesar de que a alguno de los sitios ya he ido dos veces sigo sin recordar los nombres… (el segundo creo que es Bumper o algo así) es acojonante, lo sé… Ahí Mery pudo comprobar lo que os dije sobre que van prácticamente en pelotas. Ya que estábamos con chicos quisimos saber sí eso les gusta. La contestación de Kino nos hizo sonreír. Según él esto es como un buffet: vas con la idea de comer mucho, ves mucha comida apetecible, ¡pero al final casi no comes y acabas tirando por lo que sabes que sí te va a gustar!

Mi misión en la vida

Amigos, tengo una nueva misión en la vida, y es reeducar, no sólo en lo que a orden e higiene se refiere, sino también en estética a estas niñas. Les dije que les compraba un regalito en Primark, que eligieran lo que más les gustara y no sabéis que horror… ¡¡¡iban directas a lo más feo!!! Había unas camisolas a cuadros súper monas y Mery y yo intentamos que siguieran nuestros sabios consejos pero sólo Bryony acabó eligiendo algo más o menos bonito.

Las pobrecitas necesitan un montón de cariño, aunque a veces son un poco cansinas. Pero cuando no entiendo una palabra se paran a explicármelo, ¡es genial! A Amber le gusta ayudarme a cocinar, así que el otro día hicimos un bollo de chocolate. A Bryony le gusta enseñarme como avanza su granja en FarmVille. El autista… sigue igual. Sólo cuando tiene que hablarme lo hace. El otro día volvió a asustarme… Por supuesto, le encanta chinchar a sus hermanas y es muy cansado tener que separarles.

El otro día les dio por enseñarme el obituario de su madre… cuando empiezan a hablarme de ella la verdad que no sé muy bien cómo actuar… Os lo dejo aquí para que vosotras también lo leáis y os enteréis un poco de la historia familiar.

http://remembrance.liverpoolecho.co.uk/echotributes/2007/10/31/jillian-simms-56743-20035667/

Conversation exchange‏ with Amy

Hoy he conocido a Amy, la chica con la que me tocó en el intercambio lingüístico de la universidad. Tiene 21 años y está haciendo Estudios sobre Latinoamérica (lo sé, suena raro, ya le he dicho que en España esa carrera no existe). La chica quiere dedicarse más a lo que son las relaciones internacionales y el trabajo social… ¡con lo que no entiendo muy bien por qué estudia esto! De cualquier forma los ingleses se lo montan mucho mejor que nosotros, porque sus estudios incluían por cojones un año en el extranjero… así que vivió por 6 meses en Río (donde conoció a su novio) y otros 3 en Buenos Aires.

Habla un español raro… a veces utiliza el voseo y otras mezcla palabras en portugués, pero es entendible, que es lo importante. La chica es de Reading con lo que no tiene el extraño acento de Liverpool (al que me estoy empezando a hacer… jajaja). La chica parece muy maja, ¡me ha invitado a una fiesta en su casa el viernes! Me ha dicho que me traiga a mis amigos y que va a ver más españoles (y todo… Aquí hay demasiados…). Ahora todos los miércoles a las cuatro tengo una cita con ella. Es raro porque se supone que deberíamos hablar media hora en español y otra media en inglés, pero nosotras vamos cambiando de idioma según la marcha y punto. Creo que la gente del Tabac (el sitio al que hemos ido) ha flipado un poco… Lo bueno de esto es que así conozco a más gente, sitios que están bien para tomar algo, y hablo inglés que no sea sólo lo típico de “it’s time to sleep!”.

Asuntos varios

Y poco más que contaros… Claris y yo nos hemos sacado por fin la railcard para hacer muchos viajecitos en tren (mayormente Liverpool-Manchester-Leeds-London). Debatimos sobre qué día del finde ir a Manchester para un nuevo reencuentro madrileño. El fin de semana del 17 de octubre creo me bajo a Londres, que Mery y Sil están preparando una sorpresa a otras dos de la uni. ¡Tengo muchas ganas! A ver si todo sale bien.

El otro día me enteré de un nuevo “cotilleo”. Resulta que cerca de mi casa hay una zona con flores y decoraciones como de fiesta. Pensé en mi ignorancia que sería de alguna fiesta popular que habían olvidado recoger. Pero no. Al lado de mi hogar vive la abuela de la tristemente famosa Madeleine McCann con lo que, en honor de la niña, la madre y la abuela, hay una especie de altar en medio de la calle.

Las clases de inglés van bien. Ahora voy a terminar mi homework, que no es muy difícil: escribir una redacción sobre un invento sin el que ahora mismo pudiera vivir (he optado por Internet, es fácil de explicar. Jeje). Hemos empezado a leer (en versión comprimida para estudiantes, of course) Memoirs of a Geisha. Según mi profesora tengo muy buena pronunciación, ¡a que nunca lo habríamos dicho! Mi redacción “about an old tradition from your country” (sobre los Reyes Magos, por cierto) fue alabada por mi teacher, ¡sólo tuve dos fallos! ¿Será que en el fondo sé inglés? Jajajajajaja. No, pero es bueno que me alaben, porque anima a mejorar. De aquí a tres meses soy trilingüe… Jajajaja

28 dic 2009

CAPÍTULO 2, MI PRIMERA SEMANA “IN JONH’S HOUSE”


Después de una semana aquí he podido reafirmar una idea ya asumida por todos: ¡VIVA LA DIETA MEDITERRÁNEA! Y eso que al estar sola por las mañanas me preparo mi comida… ¡Qué cenas! Que alguien me explique porqué hay cinco armarios para salsas, chocolate, siropes, mermeladas, mostazas, y demás (así como toda una balda de la nevera) ¡y sólo un armario y una balda de la nevera para la verdura y la fruta! Mi mundo está al revés…

Graham me pidió que el acompañara a hacer la compra y muy amablemente he ido. Quiere que algún día cocine yo (me han pedido que les haga tortilla y paella, ¿típico verdad?). Hemos comprado bastantes verduritas y cogió algo de pescado (pongo claramente algo porque he buscado el nombre en el diccionario y no aparece, así que nada tipo lenguado, trucha, salmón…). Para vivir cerca de la costa no comen mucho pescado (bueno, es que no comen). Pero qué esperar de los ingleses si el otro día las niñas cenaron una tostada (una con mermelada, la otra con chocolate) y el sábado comimos sopa de tomate (véase bote de tomate Solís calentado) y pan con queso. Definitivamente no sé si voy a adelgazar o engordar con esta alimentación… porque, obviamente, como mucha porquería entre horas.

Dejando el tema culinario, ¡por fin he encontrado clases de inglés! Voy a una academia que se llama Try-lingual, que está bastante cerca de mi casa (a 15 minutos andando) y que no me van a sajar 135 pounds la semana como me decían todas las que salen en Internet… De momento voy a ir dos días a la semana y me va a costar 25 libras. Si quiero puedo ir más y además pueden darme clases individuales por otras 25. Pero Graham me encontró una profesora que las da a 15 y encima viene a casa, así que quizá la llame para repasar todo lo que tengo olvidado (principalmente gramática). Aunque volví a oír eso de “your english it’s well” (yo me sigo viendo retrasada idiomáticamente hablando…).


Mis nuevos “amigos”

El sábado conocí a una de las chicas francesas, que Graham se había encargado de buscarme para que no me sintiera sola. Marie-Yasmine, de Toulousse. Es medio francesa, medio árabe (de ahí el Yasmine). Tiene 21 años. Está estudiando arte, ahora a distancia. Salimos un ratito por la noche, pero no demasiado tiempo, a las dos estaba en casa, ¡y eso que volvimos andando! (se tarda bastante, pero en compañía no se nota tanto). La chica parece maja. Me va a dar el nombre y me va a explicar cómo tengo que hacer para apuntarme a lo de los intercambios lingüísticos en la universidad (lo de quedar con alguien que quiera hablar español y que a cambio me hable inglés). Ella está de au pair en casa de Georgina, la amiga de Graham. Por lo que le contó Georgina a Marie, antes de que se muriera su mujer no debía ocuparse mucho de los críos, con lo que le cayó "el papelón". Y claro, ahora está bastante perdido.

Voy a clase con los dos chicos españoles: Juan, de Gran Canaria, empezó periodismo en Valladolid, pero como no le fue bien las cosas, opositó para policía; y Kino de Granada, informático y que de los tres es el que tiene más nivel de inglés. Juan se va a mediados de octubre, ¡así que no creo que me dé tiempo a conocerle mucho! Kino también quiere hacer los exámenes oficiales así que nos van a dar clase para prepararnos. “Super cotilleo”: ¡resulta que uno de los profesores fue el profesor particular de Fernando Torres! jajaja.

Mi primera experiencia con la noche inglesa

Pues sí, el sábado salí un ratito por Liverpool. Marie-Yasmine lleva ya un mes aquí y Hélène y sus amigas ya la han enseñado todo así que fuimos a unos sitios que no estaban mal. Lo único que hubo pequeños momentos en los que la chica se desubicaba y dimos un par de vueltas a determinadas manzanas. Hélène y compañía iban a no sé qué fiesta para la que hacían falta entradas, por lo que no pudimos ir. Primero fuimos a un sitio donde el chupito de tequila cuesta una libra (los chupitos sólo de tequila, pero de diferentes sabores). De ahí fuimos a un sitio que ponen música funky, donde más tiempo estuvimos. La pint cuesta casi dos libras y las copas casi 4 (aunque son más o menos tamaño vaso de agua). De ahí me llevó a otro sitio, pero ese día no había mucho ambiente, así que me llevó a otro para que lo viera y de ahí decidimos volver a casa (creo que se nos estaban empezando a acabar los temas de conversación… salir con gente a la que no conoces es raro…).

Pero de cualquier forma lo mejor de la noche liverpoolense son los modelitos de las inglesas. What the hell it’s wrong with them?!?! Fucking crazy people! Aquí parece haber una competición por ver cuál es la más puta. Vestidos a ras del culo (a una tuve el “placer” de verla el tanga mientras subía las escaleras…), las tetas que van a salírsele, zapatos de travesti súper horteras, y, por supuesto, nada de abrigos, rebecas o cualquier cosa que pueda deslucir su “modelito”. ¡Así es fácil distinguirnos a los no autóctonos! Marie y yo íbamos con bailarinas, y ella llevaba un vestidito con medias (las inglesas por las noches no las usan, que con sandalias no pegan) y yo los pantalones negros (sería una de las pocas féminas que llevaban pantalón). Creo que la próxima vez voy a sacarlas fotos y luego hacemos un concurso a ver quién es Miss Puta, Miss tetas fuera, Miss hortera, Miss modelito imposible, Miss extravesti…

Mi conversación con Graham sobre el CAOS

Aunque pensaba tener con él una conversación sobre el tema, mi idea era esperar a tener un poco más de confianza. Pero el sábado después de ayudarle a recoger la compra me preguntó qué me parecía todo y si estaba bien y a gusto. Así que decidí intentar explicarle las cosas que no entiendo de esta casa. Todavía no llego a comprender cómo es posible que me entendiera, porque todos sabemos que mi inglés es más bien escaso.

Empecé por hablarle sobre la ropa en el suelo. Eso de lo tiro todo y ahí se queda o ya me lo recogerán no entra dentro de mi cabeza. Porque además, tiran todo, con lo que nunca sabes si es ropa limpia o sucia (y tal y como está la casa, si toca el suelo creo que es mejor lavarlo aunque estuviera limpio). Le dije que por qué no compraba unas cestas para que los niños pudieran poner la ropa sucia y que les dijera que el suelo no es el sitio para la ropa, ¡que para algo tienen armarios! El pobre hombre (que está perdidísimo en muchos temas de educación) me dio la razón y al rato de terminar de hablar se fue de nuevo al Tessco y compró dos. Llevamos dos días con las cestas y parece que lo están aceptando…

El siguiente punto fue los zapatos. Si tienen un zapatero en la entrada… ¿por qué cojones los dejan tirados dónde sea? Habitualmente suele ser debajo de la mesa de la cocina, así que cuando te vas a sentar, de repente te topas con uno. Esto les está costando más.

Mi última, por el momento, sugerencia fue que se quitaran los uniformes al llegar a casa. Como son descuidados y un poco guarretes los uniformes acaban manchados. La chaqueta y la corbata de Jasper casi siempre están en la cocina, con lo que cuando me pongo a cocinar tengo que tener cuidado de no mancharlo; cuidado, por cierto, que él no tiene. El uniforme de las niñas es tan pijo a la vez que british que incluye un gorro. Así que ya he conseguido que cuando lleguen se cambien y así no manchen los trajes.

Cuando haya más confianza trataré con él el tema de las zonas no habitables. Pero como podéis comprobar, ¡soy una especie de supernanny y/o Mary Poppins! jejeje

La familia

A las niñas ya me las he ganado. El jueves me dijeron que de todas las au pair que han tenido soy su favorita. Cuando les pregunté por qué me contestaron que porque no las gritaba… ¡Bendita paciencia la mía! Cuando hay que cruzar la calle me cogen de la mano, se apoyan/recuestan en mí, me piden que las arrope por las noches, invaden mi habitación… Amber el otro día se puso a hablar con Clara por el Messenger y después por Skype; las pobrecitas necesitan mucho cariño.

Jasper/Casper sigye omitiéndome. Cuando consigo que me diga algo (siempre contestaciones a preguntas, nunca frases de él) me cuesta horrores entenderle: no vocaliza, tiene un acento raro y sigue hablando como para sí mismo. No sabía que él el viernes salía antes así que me fui al centro a mirar lo de las clases y cuando volví el ya estaba, se había hecho su comida y, por supuesto, había comido. ¡Ay! Si no recordara todavía lo que es la adolescencia…

Graham, a pesar de vivir en su nube y, en mi opinión, estar depresivo por la muerte de su mujer, es muy buena persona. Es atento, amable, me ayudó a buscar las clases de inglés y ahora me está haciendo de manager para que me saque unas pelillas de más dando clases de español. Parece que hace caso a mis “sabios consejos” (o simplemente sentido común) e intenta que yo también tenga vida social (el domingo por la tarde debería haber trabajado, pero para que pudiera irme a Manchester le pidió a una vecina que les echara un vistazo).

La vida in Jonh’s house no es del todo fácil, pero porque les ha tocado vivir unas circunstancias muy malas. A pesar de mis críticas, no me quejo, ¡tengo un pequeño palacete por cuarto!

27 dic 2009

CAPÍTULO PRIMERO, LA LLEGADA


El día en el que iba a empezar una nueva vida me levanté tarde y podría haber sido más tarde sino fuera porque Puxis me escribió un mensaje al móvil de despedida. Un “adiós”, pero que es un “hasta luego”.

Aquella noche no había dormido del todo bien, supongo que una mezcla de emociones muy diversas me invadía cuerpo y mente. Nervios, no; histeria, mucha. Elegir la ropa que te vas a llevar para tanto tiempo no es nada fácil… (¡Aunque por lo menos creo que ahora Drews y Prue están contentas con las nuevas adquisiciones de temporada!) Meterlo en dos maletas… tampoco. Queridas mías, ¡lo más probable es que os toque traerme ropa cuando vengáis!

Llega la hora de la despedida

Después de la visita de Andrea, mi desquicio por la ropa, la última comida por unos meses con mi madre y el camino al aeropuerto, toco facturar. “¡27 kilos! ¡Pero si lo he pesado en casa y me pasaba sólo tres!”. El pobre chaval que estaba facturando mis cosas me miró con cara rara y me dijo… “tendrás que sacar cosas”. ¿Pero qué saco?, me pregunté. Abrí la primera de las maletas y miré la ropa… nada, no puedo sacar nada… Moví una sudadera a la bolsa de mano (bolsa/bolso…), saqué una crema y me negué a quitar más cosas. Mi padre miraba sorprendido. Elena se reía a la vez que sufría conmigo. Y el chaval… se apiadaba de mí. En qué momento pronunció unas palabras que sabían a gloria… “Anda, corre, cierra la maleta que te las paso ahora que mi jefa no me ve”. ¡Benditas palabras! Aquel joven de aparato en los dientes, granos y brillos, muchos brillos en la cara, habría de salvarme…

Tras unas cuantas lagrimitas en la puerta Elena y yo comenzamos el camino hacia el control de seguridad. Botas, fuera; cinturón, fuera; joyas, fuera; “¿ahí llevas un ordenador?” pregunta una vigilante, “sí”, “pues sácalo”; ordenador, fuera; pashmina, fuera; creo que ya puedo pasar por el arco. Helen, la pobre, tuvo que volver a pasar (a ella no la habían avisado que el ordenador, también tenía que ir fuera de la bolsa).

Tras pasar el segundo control, en el que un simpático policía me vaciló, llega la hora de embarcar, y, a pesar de ser de las últimas en subir (porque nuestro billete era de tipo B), conseguimos dos sitios juntas. ¡Bien!

Primera impresión

Tras recoger nuestras maletas nos disponemos a salir. “¿Los ves?”, pregunta Elena. Giro la cara y veo a cuatro personas que sujetan un cartel con mi nombre. “Sí, está claro que son esos”. Me despido de Elena y comienza el momento saludo/presentaciones oficiales. <>. ¡Me regalan una rosa! Cogemos el coche de camino a casa, es un trayecto corto desde el aeropuerto. ¡Lo de que conduzcan al revés no lo he notado tanto! Eso sí, no se si es él o los ingleses en general pero conducen jodidamente mal.

Los niños a penas me hablan, sólo Amber. Graham parece muy amable y atento. Me pregunta por el vuelo, por mi examen, si ya se la nota, sobre qué les parece a mis padres que me venga, etc. Intenta sacar temas de conversación no demasiado difíciles pero con los que tampoco le conteste con monosílabos. Me habla de mis “nuevas amigas”: la antigua au pair que ha decidido quedarse aquí y la au pair de unos amigos franco-noruegos. Llama a Georgine, con la que acabo hablando en francés, en estos momentos no tengo problemas de comunicación. Graham me propone dar clases de español, conoce gente a la que le interesaría y me ha asegurado que podré sacarme mínimo 25 libras la hora. Suena de lo más interesante. “Yes, of course that I want”. Si no lo he pronunciado bien, o es gramaticalmente incorrecto, al menos, me ha entendido.

La casa, o el CAOS

Llegamos a la casa. Las pobres niñas quieren ayudarme a llevar las maletas. Obviamente no pueden, ¡con esos mini cuerpitos! Amber, que se ha convertido en mi favorita, me conduce a mi cuarto, “You will love your room!”. La habitación es bastante grande. Tiene una gran estructura que ocupa toda una pared. Está compuesta por 3 armarios, una cómoda con un espejo que se puede iluminar y otro armario en el que está la televisión, dvd y películas (por cierto, está Finding Nemo). A otro lado la enorme ventana, que sí que tiene cortinas, pero son color ocre… ¡con eso no se tapa la luz! Me temo que tendré que acostumbrarme a dormir con ella… Después veo una estantería llena de libros y “cosas” (ahora que me he puesto a investigar… ¡todo cosas que se podrían tirar! Jajaja) Dos camas y entre ellas una mesilla en la que hay un jarrón con flores y un teléfono (“¡Bien! ¡Os puedo llamar desde mi cuarto!”). En la última pared está el radiador (muy largo, pero no calienta mucho) y una pizarra en la que me han puesto un mensaje de bienvenida: “Beatriz, ¡bienvenido a Liverpool!¡Esperamos que te gusta tu dormitorio!” (Perdonaremos las incorrecciones gramaticales/de género). No me puedo quejar de mi cuarto, es espacioso. El baño es grande, pero horrible. Eso sí, tiene tanto ducha como bañera. En este piso también está la habitación de él y la de las niñas. Debería haber dos formas para entrar en esta habitación pero el pasillo que llevaría a la otra puerta ha sido… invadido por libros, cajas, porquería, etc. CAOS.

La casa es bastante grande. El problema es que al parecer lleva como 3 años remodelándola… El sótano, donde está la “music room” es la zona en mejor estado de la casa… Lo hizo hace unos años (resulta que es un manitas que lo arregla todo él), así que hay parqué, un nuevo baño con azulejos en el suelo (y no moqueta) y las paredes están súper bien pintadas. Problema: al baño todavía le falta la puerta así que no se puede usar…

Se accede por la planta baja. En ella está lo que sería el salón/comedor, la cocina y un despacho. Y digo lo que sería porque el salón está completamente levantado… No hay suelo, pero sí un montón de herramientas. Faltan trozos de pared. El despacho… es el CAOS. Por lo que he podido distinguir al fondo hay un escritorio y un par de librerías. Problema: está lleno de porquería. Cajas, sobre todo. Menos al que hay un mini pasillo hasta el que se puede llegar al fondo, pero la verdad es que no tengo intención de pasar mucho por ahí. La cocina… está un poco vieja. Hay armarios que no cierran bien. Por lo que veo hacen bastante vida aquí o en la music room (lógico, pues media casa está patas arriba). Eso sí. No he visto cocina tan poco bien organizada. Los platos están a un lado. Los vasos en la otra punta. Y tras 5 minutos abriendo cajones encontré por fin los cubiertos. Lo de la comida… todavía no lo tengo muy claro, pero creo que le diré que si le puedo acompañar a hacer la compra la próxima vez que vaya porque veo mil salsas en la envera pero casi nada de verdura o carne… Creo que lo poco que he conseguido engordar en estos últimos años lo voy a perder aquí.

La última planta tiene dos habitaciones, el trastero y lo que supongo que será un baño. En ésta está la habitación de Jasper. El otro dormitorio y el baño también han sido invadidos por el CAOS. Cajas, suciedad, porquería, cosas que parecen rotas… Debajo de tanta mierda se ve una cama… Y al fondo se ve un escritorio con un bonito ordenador Mac Pro de mesa que parece no utilizarse (llegar a él requiere alta flexibilidad y capacidad para saltar por encima de tanta mierda).

Conclusión: a parte de las seis habitaciones en las que habitan, el resto… Tanta casa para tan poco… A pesar de tener una mujer de la limpieza (que se supone que viene los martes, pero que yo no lo ha visto…) está un poco asqueroso. He optado por limpiar mi cuarto a fondo porque no me gusta mucho el polvo, y mucho menos los bichitos que imagino que los habrá. Eso sí, ¡ahora tengo el cuarto impoluto!

Mi primer día

Comienza a llegar el final de mi primer día. Hoy casi no he hecho nada. Por la mañana Graham iba a estar en casa así que me dijo que durmiera hasta tarde si quería y que luego ya me enseñaba todo. Hemos recorrido de arriba abajo la casa y me ha explicado cómo funciona la maldita alarma (por la noche si quiero bajar a beber agua tengo que quitarla y luego volverla a poner… ¡espero acordarme!)

Después hemos dado una vuelta en coche por el barrio, explicándome dónde estaba el colegio de las niñas, el supermercado (al que visitaré mañana…), los vecinos/amigos que les ayuda con los críos, y ya hemos ido al centro de la ciudad. Lo he visto en coche pero por lo menos ya me ubico un poco. Ya sé qué autobús tengo que coger y que son como 20 minutos hasta el centro.

A las 11 y algo hemos vuelto a casa porque Graham se tenía que ir a trabajar, hoy tiene concierto y no vuelve hasta las 12 de la noche. Así que me he puesto a vaciar por fin las maletas y colocarlo todo. Después me he dado una vuelta por el barrio, y me he metido un poco por Calderstones Park, un bonito y clásico parque al lado de la casa. He vuelto porque no estaba segura a qué hora llegaba Jasper a casa, pero Jasper me la ha jugado… ahora… ¿queriendo o sin querer? El caso es que pasaban las horas y Graham me había dicho que tenía que cenar a las 6 porque a y media se iba. Pero eran las 5 y media y no había llegado. O eso creía yo… Ya en mi histeria he subido al cuarto del niño, he bajado a la sala de música… he acabado llamando al padre diciéndole que Jasper no había llegado a casa… Ilusa de mí, ¡estaba arriba en la habitación del ordenador! (que al parecer sí se usa…) ¡Había llegado a casa y ni siquiera me había dicho nada! No le pido que me cuente su vida… pero ¿qué menos que un “hello”? Ahora mi cabreo se empieza a pasar, pero bueno, mañana será otro día, ¿no?