Acabo de empezar mi tercera semana aquí y creo que ya me he aclimatado definitivamente. Este lunes por la noche y el martes por la mañana tuve el “placer” de vivir mi primera gran lluvia. Tanto era el ruido que hacía por la noche que me despertó. Por suerte, sobre las 12 de la mañana ¡de nuevo volvieron a salir unos rayitos de sol! Eso sí, había puesto una lavadora la tarde del lunes así que mi ropa volvió a estar empapada…
El martes por fin conocí a la house cleaner, parece una mujer muy maja. Estuve un ratito hablando con ella y con Graham y después oyendo maravillas de mi persona (lo de esperar a que uno se vaya de la habitación, al parecer, aquí no se lleva…). Aunque así por lo menos se lo que piensan de mi (“She is very nice!”, “Yes, I’m very happy with her. The girls love her and she cooks very well!”). Ahora la casa tiene un nuevo olor, ¡a limpio! Jajajaja. Por fin veo que cambian la ropa de casa… (Creo que ya os lo puse en el mail anterior, que al ver que llevaban al menos 3 semanas sin cambiarla me fui a Primark a comprarme sábanas y una toalla. Con el sol que estuvo haciendo días atrás y la secadora he podido lavar las cosas y por la tarde tenerlas de nuevo).
La dieta (mía) vuelve a ser más o menos normal. Graham me compra muchas verduras pero igualmente yo me sigo comprando comida. Con María he descubierto que tengo una pescadería cerca de casa y en el escaparate tenían salmón, trucha, gallos… ¡voy a tener que hacerle una visita para mi propio beneficio! Porque es cierto que en esta casa se compra y se come fruta, pero el problema es que la acompañan siempre con algo… El lunes por la noche había fresas, y ellos las comieron con helado, diferentes toppings y azúcar… ¡Así se va todo lo sano de la fruta! Aquí están flipando con mi comida que es de todo menos súper elaborada, ¡creo que lo más complicado que he hecho es un bollo de chocolate!
Mi primera visita (¡Gracias pequeña!)
Me he enterado de una cosa muy interesante al vivir aquí… ¡En Inglaterra no aceptan la Visa Electron! ¿Y qué tipo de tarjeta creéis que tiene vuestra amiga? Al parecer sólo en determinados sitios (alguna tienda tipo Zara) me la van a aceptar, pero, por ejemplo, no puedo comprar billetes de tren con mi tarjeta… Así que cada vez que quiera ir a algún sitio de visita o me voy a la estación y los compro ahí o me los tiene que comprar Graham… Este interesante descubrimiento, a la par que quizá problemático, viene motivado por la visita de María a Liverpool.
¡Qué difícil fue conseguir que vinieras! Pero qué bien nos lo hemos pasado, ¿eh? Que sepáis que la página de la National Rail es imposible de entender… Después de muchos intentos por parte de las dos para comprender la página y cómo se compraban los billetes tuve que bajar a preguntarle a Graham. Tras comprenderla vino el momento de pagar: la tarjeta de Mery no sirve; la mía… tampoco. Graham me explica lo de la Visa Electron; vamos mal, se acerca el fin de semana y todavía no hay billetes a la vista. Menos mal que este pobre señor es muy amable y me dijo que él nos los compraba. Al principio dije que no, pero al llegar el miércoles y no tener nada no quedó más remedio. Así que compramos los billetes y ponemos claramente que queremos que se los envíen a María a Surrey, pero el National Rail pasa de nosotros y cuando terminamos todo el proceso descubrimos que tiene que ir Graham a la estación a por los billetes… Problema: ¡no son para nosotros! ¡Son para mi amiga! Graham llama y le dicen que lo único que puede hacer es recogerlos en la estación y enviarlos por correo urgente. Así que el jueves por la mañana tuvimos que ir a por ellos y después a correos (al menos ya sé dónde está) y enviárselos por correo urgente, que, a diferencia de la National Rail, funciona de maravilla porque, en menos de 24 horas, finalmente, María tenía sus billetes.
¡Por fin llegó el sábado! A las 11:15 de la mañana María y yo conseguíamos vernos de nuevo las caras. Empezamos a hacer el recorrido turístico (aunque había pasado ya por muchos sitios no tenía ninguna foto todavía de mi nueva ciudad). Que sepáis que Liverpool NO ES FEA como dice mucha gente… Tampoco es la ciudad más bonita del mundo, pero al menos a mi me gusta. Se mezclan muchos estilos arquitectónicos, hay un poco de todo: desde el güeto somalí, pasando por el barrio chino o el barrio americano, para llegar a las “Tres Gracias” y de ahí directos a la zona más Beatle. Aquí puedes encontrar todo tipo de Iglesias: de camino a mi casa se pasa por la catedral protestante (una de las catedrales más grandes del mundo, probablemente también una de las que más miedo dé), una iglesia presbiteriana, ortodoxa, judía, católica… ¡Y eso sólo de camino a mi casa! Además, Liverpool está rodeada de zonas verdes y parques. Al lado de mi casa está Calderstones Park y para volver andando desde el centro sé que se puede atravesar Sefton Park, pero todavía no he ido a explorarlo. Gente, ¡Liverpool y yo os esperamos con los brazos abiertos! Jejeje.
Pero sin duda, lo “mejor” fue las nuevas amigas que nos hicimos durante la visita cultural. Todavía cuando lo pienso no me lo creo… Vimos un grupo de chicas sacándose una foto y muy amablemente le ofrecimos a la que tenía la cámara sacar la foto por ella y que así saliera. Pues este pequeño detalle nos llevo a hablar con una Loca (no cabe otra forma de definición) que alquila habitaciones a estudiantes en Gales. Se había traído a su grupo de estudiantes a conocer la ciudad. Nos empezó a decir que nos sacáramos fotos con ellas, que fuéramos a Gales, que le diéramos nuestros msn y Facebook… Un espectáculo de mujer, que encima saca fotos de primerísimo primer plano. ACOJONANTE. Y las chicas que las acompañaban también… Sólo la mejicana parecía salvarse… La taiwanesa y la de Hong-Kong (no me sé su gentilicio) a penas dijeron algo. La australiana apenas interactuaba. Pero es que había otra chica que, según entendí, también era de Gales y que se sacaba fotos a sí misma mientras que la Loca nos sacaba una del grupo… Creo que hay justo una foto de ese momento por Tuenti. La Loca nos ofreció ir con ellas al museo, pero obviamente les dijimos que no, que íbamos hacia el otro lado.
Tras la visita de la ciudad nos fuimos a casa para descansar un rato, cenar y adecentarnos para la noche. Pude enseñarle a Mery las diferentes zonas de la casa, y se quedó flipando un poco. Menos mal que mi palacete es definitivamente una zona a parte, con su propio microclima (no entiendo el por qué) así como olor.
Por fin llegó el momento de salir. Tras escribir a mi nuevo amigo Juan y él muy atentamente llamarme quedamos todos a las 9 en casa de Kino (estos horarios alcohólicos no son los mejores, la verdad). La casa de Kino y Adolfo está genial. Tiene dos pisos. En el inferior el salón, un dormitorio igual o incluso más grande que mi palacete, y la cocina. En el piso superior tres dormitorios (por cierto, todos los dormitorios cuentan con cama de matrimonio, mesa, armario y cómoda) y el baño. Ya les he informado que si huyo de la casa de los horrores pienso irme con ellos a no ser que ya hayan ocupado los dos dormitorios libres… Estuvimos en su casa tomando unas cervezas y conociéndonos un poco más. Definitivamente la gente cree que tengo menos edad… ¡Juan creía que tenía 21-22 años! Edad que tiene él… pero por lo menos Kino y Adolfo tienen 27, ¡así que no soy la más mayor! Jeje. Que con Marie y ahora Amy, las dos de 21 años, empezaba a sentirme vieja… Tras el amago de botellón nos fuimos al centro. A pesar de que a alguno de los sitios ya he ido dos veces sigo sin recordar los nombres… (el segundo creo que es Bumper o algo así) es acojonante, lo sé… Ahí Mery pudo comprobar lo que os dije sobre que van prácticamente en pelotas. Ya que estábamos con chicos quisimos saber sí eso les gusta. La contestación de Kino nos hizo sonreír. Según él esto es como un buffet: vas con la idea de comer mucho, ves mucha comida apetecible, ¡pero al final casi no comes y acabas tirando por lo que sabes que sí te va a gustar!
Mi misión en la vida
Amigos, tengo una nueva misión en la vida, y es reeducar, no sólo en lo que a orden e higiene se refiere, sino también en estética a estas niñas. Les dije que les compraba un regalito en Primark, que eligieran lo que más les gustara y no sabéis que horror… ¡¡¡iban directas a lo más feo!!! Había unas camisolas a cuadros súper monas y Mery y yo intentamos que siguieran nuestros sabios consejos pero sólo Bryony acabó eligiendo algo más o menos bonito.
Las pobrecitas necesitan un montón de cariño, aunque a veces son un poco cansinas. Pero cuando no entiendo una palabra se paran a explicármelo, ¡es genial! A Amber le gusta ayudarme a cocinar, así que el otro día hicimos un bollo de chocolate. A Bryony le gusta enseñarme como avanza su granja en FarmVille. El autista… sigue igual. Sólo cuando tiene que hablarme lo hace. El otro día volvió a asustarme… Por supuesto, le encanta chinchar a sus hermanas y es muy cansado tener que separarles.
El otro día les dio por enseñarme el obituario de su madre… cuando empiezan a hablarme de ella la verdad que no sé muy bien cómo actuar… Os lo dejo aquí para que vosotras también lo leáis y os enteréis un poco de la historia familiar.
http://remembrance.liverpoolecho.co.uk/echotributes/2007/10/31/jillian-simms-56743-20035667/
Conversation exchange with Amy
Hoy he conocido a Amy, la chica con la que me tocó en el intercambio lingüístico de la universidad. Tiene 21 años y está haciendo Estudios sobre Latinoamérica (lo sé, suena raro, ya le he dicho que en España esa carrera no existe). La chica quiere dedicarse más a lo que son las relaciones internacionales y el trabajo social… ¡con lo que no entiendo muy bien por qué estudia esto! De cualquier forma los ingleses se lo montan mucho mejor que nosotros, porque sus estudios incluían por cojones un año en el extranjero… así que vivió por 6 meses en Río (donde conoció a su novio) y otros 3 en Buenos Aires.
Habla un español raro… a veces utiliza el voseo y otras mezcla palabras en portugués, pero es entendible, que es lo importante. La chica es de Reading con lo que no tiene el extraño acento de Liverpool (al que me estoy empezando a hacer… jajaja). La chica parece muy maja, ¡me ha invitado a una fiesta en su casa el viernes! Me ha dicho que me traiga a mis amigos y que va a ver más españoles (y todo… Aquí hay demasiados…). Ahora todos los miércoles a las cuatro tengo una cita con ella. Es raro porque se supone que deberíamos hablar media hora en español y otra media en inglés, pero nosotras vamos cambiando de idioma según la marcha y punto. Creo que la gente del Tabac (el sitio al que hemos ido) ha flipado un poco… Lo bueno de esto es que así conozco a más gente, sitios que están bien para tomar algo, y hablo inglés que no sea sólo lo típico de “it’s time to sleep!”.
Asuntos varios
Y poco más que contaros… Claris y yo nos hemos sacado por fin la railcard para hacer muchos viajecitos en tren (mayormente Liverpool-Manchester-Leeds-London). Debatimos sobre qué día del finde ir a Manchester para un nuevo reencuentro madrileño. El fin de semana del 17 de octubre creo me bajo a Londres, que Mery y Sil están preparando una sorpresa a otras dos de la uni. ¡Tengo muchas ganas! A ver si todo sale bien.
El otro día me enteré de un nuevo “cotilleo”. Resulta que cerca de mi casa hay una zona con flores y decoraciones como de fiesta. Pensé en mi ignorancia que sería de alguna fiesta popular que habían olvidado recoger. Pero no. Al lado de mi hogar vive la abuela de la tristemente famosa Madeleine McCann con lo que, en honor de la niña, la madre y la abuela, hay una especie de altar en medio de la calle.
Las clases de inglés van bien. Ahora voy a terminar mi homework, que no es muy difícil: escribir una redacción sobre un invento sin el que ahora mismo pudiera vivir (he optado por Internet, es fácil de explicar. Jeje). Hemos empezado a leer (en versión comprimida para estudiantes, of course) Memoirs of a Geisha. Según mi profesora tengo muy buena pronunciación, ¡a que nunca lo habríamos dicho! Mi redacción “about an old tradition from your country” (sobre los Reyes Magos, por cierto) fue alabada por mi teacher, ¡sólo tuve dos fallos! ¿Será que en el fondo sé inglés? Jajajajajaja. No, pero es bueno que me alaben, porque anima a mejorar. De aquí a tres meses soy trilingüe… Jajajaja
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