28 dic 2009

CAPÍTULO 2, MI PRIMERA SEMANA “IN JONH’S HOUSE”


Después de una semana aquí he podido reafirmar una idea ya asumida por todos: ¡VIVA LA DIETA MEDITERRÁNEA! Y eso que al estar sola por las mañanas me preparo mi comida… ¡Qué cenas! Que alguien me explique porqué hay cinco armarios para salsas, chocolate, siropes, mermeladas, mostazas, y demás (así como toda una balda de la nevera) ¡y sólo un armario y una balda de la nevera para la verdura y la fruta! Mi mundo está al revés…

Graham me pidió que el acompañara a hacer la compra y muy amablemente he ido. Quiere que algún día cocine yo (me han pedido que les haga tortilla y paella, ¿típico verdad?). Hemos comprado bastantes verduritas y cogió algo de pescado (pongo claramente algo porque he buscado el nombre en el diccionario y no aparece, así que nada tipo lenguado, trucha, salmón…). Para vivir cerca de la costa no comen mucho pescado (bueno, es que no comen). Pero qué esperar de los ingleses si el otro día las niñas cenaron una tostada (una con mermelada, la otra con chocolate) y el sábado comimos sopa de tomate (véase bote de tomate Solís calentado) y pan con queso. Definitivamente no sé si voy a adelgazar o engordar con esta alimentación… porque, obviamente, como mucha porquería entre horas.

Dejando el tema culinario, ¡por fin he encontrado clases de inglés! Voy a una academia que se llama Try-lingual, que está bastante cerca de mi casa (a 15 minutos andando) y que no me van a sajar 135 pounds la semana como me decían todas las que salen en Internet… De momento voy a ir dos días a la semana y me va a costar 25 libras. Si quiero puedo ir más y además pueden darme clases individuales por otras 25. Pero Graham me encontró una profesora que las da a 15 y encima viene a casa, así que quizá la llame para repasar todo lo que tengo olvidado (principalmente gramática). Aunque volví a oír eso de “your english it’s well” (yo me sigo viendo retrasada idiomáticamente hablando…).


Mis nuevos “amigos”

El sábado conocí a una de las chicas francesas, que Graham se había encargado de buscarme para que no me sintiera sola. Marie-Yasmine, de Toulousse. Es medio francesa, medio árabe (de ahí el Yasmine). Tiene 21 años. Está estudiando arte, ahora a distancia. Salimos un ratito por la noche, pero no demasiado tiempo, a las dos estaba en casa, ¡y eso que volvimos andando! (se tarda bastante, pero en compañía no se nota tanto). La chica parece maja. Me va a dar el nombre y me va a explicar cómo tengo que hacer para apuntarme a lo de los intercambios lingüísticos en la universidad (lo de quedar con alguien que quiera hablar español y que a cambio me hable inglés). Ella está de au pair en casa de Georgina, la amiga de Graham. Por lo que le contó Georgina a Marie, antes de que se muriera su mujer no debía ocuparse mucho de los críos, con lo que le cayó "el papelón". Y claro, ahora está bastante perdido.

Voy a clase con los dos chicos españoles: Juan, de Gran Canaria, empezó periodismo en Valladolid, pero como no le fue bien las cosas, opositó para policía; y Kino de Granada, informático y que de los tres es el que tiene más nivel de inglés. Juan se va a mediados de octubre, ¡así que no creo que me dé tiempo a conocerle mucho! Kino también quiere hacer los exámenes oficiales así que nos van a dar clase para prepararnos. “Super cotilleo”: ¡resulta que uno de los profesores fue el profesor particular de Fernando Torres! jajaja.

Mi primera experiencia con la noche inglesa

Pues sí, el sábado salí un ratito por Liverpool. Marie-Yasmine lleva ya un mes aquí y Hélène y sus amigas ya la han enseñado todo así que fuimos a unos sitios que no estaban mal. Lo único que hubo pequeños momentos en los que la chica se desubicaba y dimos un par de vueltas a determinadas manzanas. Hélène y compañía iban a no sé qué fiesta para la que hacían falta entradas, por lo que no pudimos ir. Primero fuimos a un sitio donde el chupito de tequila cuesta una libra (los chupitos sólo de tequila, pero de diferentes sabores). De ahí fuimos a un sitio que ponen música funky, donde más tiempo estuvimos. La pint cuesta casi dos libras y las copas casi 4 (aunque son más o menos tamaño vaso de agua). De ahí me llevó a otro sitio, pero ese día no había mucho ambiente, así que me llevó a otro para que lo viera y de ahí decidimos volver a casa (creo que se nos estaban empezando a acabar los temas de conversación… salir con gente a la que no conoces es raro…).

Pero de cualquier forma lo mejor de la noche liverpoolense son los modelitos de las inglesas. What the hell it’s wrong with them?!?! Fucking crazy people! Aquí parece haber una competición por ver cuál es la más puta. Vestidos a ras del culo (a una tuve el “placer” de verla el tanga mientras subía las escaleras…), las tetas que van a salírsele, zapatos de travesti súper horteras, y, por supuesto, nada de abrigos, rebecas o cualquier cosa que pueda deslucir su “modelito”. ¡Así es fácil distinguirnos a los no autóctonos! Marie y yo íbamos con bailarinas, y ella llevaba un vestidito con medias (las inglesas por las noches no las usan, que con sandalias no pegan) y yo los pantalones negros (sería una de las pocas féminas que llevaban pantalón). Creo que la próxima vez voy a sacarlas fotos y luego hacemos un concurso a ver quién es Miss Puta, Miss tetas fuera, Miss hortera, Miss modelito imposible, Miss extravesti…

Mi conversación con Graham sobre el CAOS

Aunque pensaba tener con él una conversación sobre el tema, mi idea era esperar a tener un poco más de confianza. Pero el sábado después de ayudarle a recoger la compra me preguntó qué me parecía todo y si estaba bien y a gusto. Así que decidí intentar explicarle las cosas que no entiendo de esta casa. Todavía no llego a comprender cómo es posible que me entendiera, porque todos sabemos que mi inglés es más bien escaso.

Empecé por hablarle sobre la ropa en el suelo. Eso de lo tiro todo y ahí se queda o ya me lo recogerán no entra dentro de mi cabeza. Porque además, tiran todo, con lo que nunca sabes si es ropa limpia o sucia (y tal y como está la casa, si toca el suelo creo que es mejor lavarlo aunque estuviera limpio). Le dije que por qué no compraba unas cestas para que los niños pudieran poner la ropa sucia y que les dijera que el suelo no es el sitio para la ropa, ¡que para algo tienen armarios! El pobre hombre (que está perdidísimo en muchos temas de educación) me dio la razón y al rato de terminar de hablar se fue de nuevo al Tessco y compró dos. Llevamos dos días con las cestas y parece que lo están aceptando…

El siguiente punto fue los zapatos. Si tienen un zapatero en la entrada… ¿por qué cojones los dejan tirados dónde sea? Habitualmente suele ser debajo de la mesa de la cocina, así que cuando te vas a sentar, de repente te topas con uno. Esto les está costando más.

Mi última, por el momento, sugerencia fue que se quitaran los uniformes al llegar a casa. Como son descuidados y un poco guarretes los uniformes acaban manchados. La chaqueta y la corbata de Jasper casi siempre están en la cocina, con lo que cuando me pongo a cocinar tengo que tener cuidado de no mancharlo; cuidado, por cierto, que él no tiene. El uniforme de las niñas es tan pijo a la vez que british que incluye un gorro. Así que ya he conseguido que cuando lleguen se cambien y así no manchen los trajes.

Cuando haya más confianza trataré con él el tema de las zonas no habitables. Pero como podéis comprobar, ¡soy una especie de supernanny y/o Mary Poppins! jejeje

La familia

A las niñas ya me las he ganado. El jueves me dijeron que de todas las au pair que han tenido soy su favorita. Cuando les pregunté por qué me contestaron que porque no las gritaba… ¡Bendita paciencia la mía! Cuando hay que cruzar la calle me cogen de la mano, se apoyan/recuestan en mí, me piden que las arrope por las noches, invaden mi habitación… Amber el otro día se puso a hablar con Clara por el Messenger y después por Skype; las pobrecitas necesitan mucho cariño.

Jasper/Casper sigye omitiéndome. Cuando consigo que me diga algo (siempre contestaciones a preguntas, nunca frases de él) me cuesta horrores entenderle: no vocaliza, tiene un acento raro y sigue hablando como para sí mismo. No sabía que él el viernes salía antes así que me fui al centro a mirar lo de las clases y cuando volví el ya estaba, se había hecho su comida y, por supuesto, había comido. ¡Ay! Si no recordara todavía lo que es la adolescencia…

Graham, a pesar de vivir en su nube y, en mi opinión, estar depresivo por la muerte de su mujer, es muy buena persona. Es atento, amable, me ayudó a buscar las clases de inglés y ahora me está haciendo de manager para que me saque unas pelillas de más dando clases de español. Parece que hace caso a mis “sabios consejos” (o simplemente sentido común) e intenta que yo también tenga vida social (el domingo por la tarde debería haber trabajado, pero para que pudiera irme a Manchester le pidió a una vecina que les echara un vistazo).

La vida in Jonh’s house no es del todo fácil, pero porque les ha tocado vivir unas circunstancias muy malas. A pesar de mis críticas, no me quejo, ¡tengo un pequeño palacete por cuarto!

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