
Peak district
En mi intento por conocer lo más posible Inglaterra me fui con mi amiga Elena a conocer el “Distrito de los picos”, una de las áreas más bonitas del país. Eso sí, no es de fácil acceso en transporte público. La idea de visitarlo se me metió en la cabeza cuando viendo la tele me topé con Orgullo y prejuicio de la que gran parte del argumento se desarrolla en el Derbyshire, una de las provincias que comprende el Peak District. Así que me puse a investigar y descubrí las maravillas que comprende esa zona. Una vez hechas las averiguaciones arrastré a mi amiga conmigo a conocer parte de esa maravillosa región.
Comenzamos nuestra visita por Buxton, conocida como “la puerta” del Peak District. Buxton es una ciudad pequeña pero con mucha vida. Es famosa por sus aguas termales y la gente se acerca a ella para ir al balneario o para rellenar botellas con el agua que sale de la fuente de Santa Ana. Pero lo más bonito son los Pavilion Gardens, un jardín en el centro de la ciudad en el que se encuentra el Concert Hall, un edificio de cristal y hierro que recuerda al Palacio de Cristal de El Retiro.
De Buxton cogimos el bus a Bakewell, conocida como la “antigua capital de los Picos”. Es un pueblo con encanto en el que destaca el río Wye. Pero sobre todo Bakewell era la forma de llegar a Chatsworth, el Palacio de los duques de Derbyshire. El palacio se encuentra a la orilla del río Derwent y entre los valles de Wye y Derwent y no es difícil encontrarte con ciervos u ovejas por sus verdes pastos. El palacio, que empezó a construirse en 1694 y que ha sufrido varias transformaciones, contiene una colección única de pinturas de valor incalculable (como un retrato de Enrique VII por Hans Holbein el Joven), muebles, esculturas neoclásicas, libros y otros artefactos. El jardín tampoco se queda atrás cuyo edificio más llamativo es la Casa de la Cascada, una fuente que recrea una cascada gracias a un conjunto de escalones que salen desde la casa. Salí realmente enamorada de ese sitio y deseando ser una de los 22 nietos que tiene la duquesa de Derbyshire para que ese sitio algún día pudiera ser mío…
Royal Wedding
Imagino que tuvisteis mucha saturación pero nada con lo vivido aquí… Lo único bueno que puedo decir es que al ser fiesta nacional ¡no tuve que trabajar! Pero la boda llegó a vivirse en extremo. Siempre se dice que los franceses son los más chovinistas, pero después de mi estancia en Inglaterra no sé si en realidad son los ingleses… Raro es no ver todos los días al menos a una chica con un bolso con la “Union Jack” pero con la boda todo se desmadró. Las calles se engalanaron con la bandera. Las tiendas cambiaron sus escaparates para honrar a los futuros duques de Cambridge. En los supermercados podías comprar vasos, platos y servilletas con la bandera pues había que celebrar una "fiesta". La gente quedó para celebrarlo, se pusieron sus mejores galas y salieron a la calle dispuestos a honrar a sus futuros reyes y, todo sea dicho, a dejarse ver.
Y llegó el día de la boda. Imposible no enterarse. Y más si vives al lado de la catedral, que decidió empezar a las 9 a tocar las campanas y no terminó hasta la 1… Por la calle gente disfrazada, muchos de ellos vestidos con la bandera. En el centro comercial se puso una pantalla gigante y “atracciones” como esos carteles en los que metes la cabeza y te sacas una foto, por supuesto con los novios como motivo. Pero como toda buena fiesta en Inglaterra, lo que realmente estaba lleno eran los bares… Si la realeza iba ya borrachilla a media tarde… ¡imaginaros como iban los “plebeyos”!
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