4 ene 2010

CAPÍTULO 5: SIN NOVEDADES POR EL FRENTE


Llevo un tiempo sin escribir, pero porque no me ha pasado nada especialmente relevante. La casa sigue casi igual de caótica, asquerosita… cada día me da más repugnancia, sobre todo cuando veo arañitas… ¡y eso que entiendo que al vivir en una casa rodeada por verde es normal que haya! Lo que sigo sin entender es que tanta comida acabe en el suelo, ¡porque cuando comemos no me parece que se les caiga tanta!; que el lugar para las toallas sea habitualmente el suelo; que desde que llevo aquí ellos no hayan lavado sus toallas (a no ser que lo hagan los findes que estoy fuera…), que Graham siga sin ponerse de nuevo con las obras en su casa y esto siga patas arriba…

Pero el gran problema sigue siendo el alimenticio… porque, además de comer mal, ¡comen poco! El domingo Graham hizo un pollo asado con verduras. Para ellos esto fue una súper comida… para mi fue una comida normal. Cuando se fue al concierto me dijo que como habían comido tanto para cenar bastaba con que les diera tostadas con queso. ¿¡¿PERDÓN?!? ¿Qué tipo de cena es esa? Decidí cambiar el “menú” impuesto por Graham y hacer crepes, con lo que me gané aún más el aprecio de los niños. Sobre las 4 una de las niñas tenía hambre y me preguntó si podía comer una tostada, le dije que sí, pero el hermano se levantó y dijo que no, que habían comido mucho, que luego no iba a cenar. Soy de las personas que creen que si uno tiene hambre hay que comer… así que le dije que sí. Resultó al final que la niña comió, merendó y cenó normal, en ningún momento se quejó de estar llena…

Lo bueno es que como al medio día estoy sola suelo comer mucha verdura y pescado, pero lo de cenar tan pronto me sigue matando. Más que nada porque a las 8 o 9 vuelvo a tener hambre y tiro de galletas… Conclusión: en 2 meses he engordado más de 4 kilos, que no me vienen mal, pero me pregunto cómo estarán mi colesterol y mi azúcar en estos momentos.

Cosas que me asombran de Inglaterra

1. A pesar de ser un país habituado a la lluvia, están igual de mal preparados para ella que nosotros. A penas hay alcantarillas, las carreteras y calles están mal asfaltadas con lo que se forman charcos gigantescos. No recogen las hojas del suelo, con lo que al unirse con la lluvia se forma un barro de lo más interesante (que provoca resbalones aún más interesantes). Lo único que tiene más o menos lógica es que bastantes paradas de autobuses están al revés, para que al pasar un coche se moje el cristal y no tú, pero es un incordio porque no ves bien si viene o no el bus.

2. Aquí las grandes superficies abren las 24 horas del día casi todos los días. El Tesco sólo cierra los domingos de 10 de la noche a 6 de la mañana. Así que si quieres hacer la compra a las 3 de la madrugada puedes perfectamente. Eso sí, quizá no tengas mucha comida, porque el día que yo fui a las 8 de la noche estaba un poco vacío.

3. La catedral protestante se utiliza para actos sociales como entregas de premios. ¡Me sorprendió muchísimo! Recogen los bancos, ponen un cartel diciendo que la misa se dará en otro lugar y ¡hala! A poner mesas, sillas, iluminación, pantallas… Pero bueno, si tienen un café y una tienda de diseño, no veo por qué no va a utilizarse de salón de actos…

4. La competencia low cost. Sí, aquí hay de todo low cost. Hay una empresa municipal de transportes y luego la Stagecoach, que se proclaman a sí mismos como low cost public transport (y sí que es más barato, aunque no hacen todos los recorridos). Tienes los taxis normales y las compañías low cost, pero que hacen negocio con la llamada, porque no paran, van a buscarte. Eso sí, el trayecto te sale a mitad de precio del normal (aunque has pagado la llamada…). Hay una tienda que se llama One Pound World que vende todo por supuesto a una libra.

5. Que, al menos en mi casa, no pongan la calefacción todo el día con el frío que ya hace. La ponen la mitad del día, porque cuesta mucho, y se supone que el resto del tiempo estará la casa ya caliente (discrepo). Entiendo cada vez más que vivan en la cocina, porque entre que no tienen salón y que es la habitación más caliente… pero a mi no me gusta vivir ahí, sobre todo por los olores… Así que me paso el día envuelta en una mantita que me compré en Primark.

6. Las solicitudes para pedir unas prácticas o un trabajo. No me preguntéis cómo pero me topé con una página web en la que había una oferta para la BBC Radio Merseyside (mi región) así que me quise apuntar. La oferta consistía en catorce páginas explicando exactamente de qué se trataba y con un formulario. El formulario eran 6 páginas y de esas 6 eran la mitad escribir redacciones tipo, por qué consideras que eres la persona adecuada para el puesto o qué tipo de actividades llevarías a cabo si lo consiguieras. Así que después de pasarme como dos días con los papeles se lo envié a mi teacher para que me lo corrigiera. De momento no me han contestado así que supongo que me han rechazado. Se lo envié a más sitios, en uno me dijeron que no y en otro me preguntaron que si no hablaba también italiano, porque al parecer con tres idiomas no tengo suficiente todavía…

7. La ausencia de pasos de cebra. Aquí todo el mundo cruza a lo loco, pero es normal puesto que no hay pasos de cebra. Para coger el autobús tengo que hacerlo, ya que el paso de cebra más cercano está a más de 5 minutos andando, mucho más cerca de la siguiente parada que de la mía. Y así, al menos, todo Liverpool.

8. El student discount. Estoy utilizando más aquí mi tarjeta de la Complutense que en cinco años de carrera, ¡y no es broma! Tengo descuento en el transporte público, en tiendas de ropa, en peluquerías (aunque como sigue siendo caro estoy esperando a llegar a Madrid) y en actividades y museos. ¡Maravillosa Complutense que regala un año y medio más en el carnet universitario!

Más visitas:

A mediados de noviembre vino a verme Paty. ¡Me hizo mucha ilusión recibir una visita desde Madrid! La pobre además me trajo media maleta cargada con ropa y comida que le había dado mi santa madre. Lo malo es que se me hizo muy corto… Pero estuvo bien volver a tener horarios normales (porque esos días no cené con la familia).

Le gustó mucho la ciudad y encima estuvo muy contenta porque uno de los días hizo súper bueno (¡con sol!). Por fin fui a Anfield, que todavía no había ido, aunque no a ver un partido, ¡para eso todavía parece que tengo que esperar! ¡Y sobre todo el museo de los Beatles! Está genial, aunque es un poco caro… nos costó 8,30 pounds a cada una y eso que utilizamos la tarjeta de estudiante. Estuvimos viendo también toda la decoración de Navidad, que desde hace un mes empezó en las tiendas y ahora oficialmente en la ciudad. Han puesto una pista de patinaje, una noria, un árbol con un trencito que te da una vuelta alrededor de éste (no es coña).

Lo más extraño que nos pasó fue que el miércoles quisimos ir a tomar algo por la tarde noche. Aquí los erasmus parecen hacer vida sólo los jueves, viernes y sábado, porque estaban todos los sitios más bien vacíos… Así que después de las “pint” nos entró hambre y nos fuimos a uno de esos “maravillosos” sitios take away que abren hasta tarde. Cuando estamos esperando nuestra pizza se nos acerca una tía (con pegote de mayonesa en el labio, por cierto) y nos pregunta que si somos españolas. “Sí” “Hay, que ilusión oír hablar español! Es que yo soy de los Estados Unidos pero mi mamá es de Venezuela y con ella siempre hablamos en español, y cuando las oí, perdónenme si las he molestado, no pude evitar el acercarme”. Nos estuvo contando un rato su vida, que si había venido a Manchester a estudiar, que esa tarde habían decidido ir a Liverpool y que por eso estaban ahí (obvio), y mil tonterías más hasta que se percató de que queríamos comer…

El fin de semana volví a Londres, con Clara, Mery y Andrea. El domingo se subió Marieta. Como no dejaréis de oír historias de Londres en los próximos meses sólo deciros que dormimos en un hostel venéreo regentado por Quentin Tarantino, que Andrea se transformó en la típica turista japonesa de “foto, foto, foto” (con amor, eh?), que a ésta la quisieron poner mirando a Portobello (si vuelvo a Londres iré a ese restaurante…), que la cocina de la residencia de Rocío da mucho asco, que ésta tiene una amiga que va prácticamente desnuda por la vida, que el domingo Clara y yo casi morimos de cansancio, que me compré un vestido de flores que a muchas de vosotras os va a horrorizar, que la gente no sabe sacar fotos (Marieta, necesitamos un trípode y/o fotógrafo profesional que vaya detrás nuestro) y… ¡¡¡QUE ME ENCANTA LONDRES!!!

Liverpool = Spain

Sí queridas, esto es España dos. He conocido a mucha más gente española y parece que nos reproducimos por momentos… El martes me fui a tomar un café con Clara (una chica de Santander que está de au pair aquí) al Starbucks (of course!). Al estar la planta de abajo llena optamos por la superior. Nada más entrar por la puerta un chico que trabajaba con su ordenador, levanta la vista y nos señala dos asientos en frente… Uno de ellos estaba ocupado por cosas y además había otros dos sofás libres cerca de ellos, así que les decimos no, thaaanks (añado las a porque el acento liverpoolés es lo que tiene) y nos sentamos. Pero siguen hablándonos, y lo que es mejor, ¡nos están hablando en español! Nada más vernos nos reconocieron… tan spic somos?!?!? Ah, sí, que llevamos ropa…

Aquí nuestros dos nuevos amigos, Gerard y Cristóbal están haciendo un doctorado en INEF. Gerard, catalán, 24 años, lleva ya dos años viviendo en Liverpool. Después de interrogarnos sobre nuestras vidas y contarnos las suyas Gerard se fue (por cierto, también tiene coche aquí) y nos quedamos solas con Cristóbal, granadino, 33 años, trabaja en la Federación Española de Ciclismo. Luego decidió acompañarnos a otro lugar en el que habíamos quedado con más gente y después se marchó. Ahora, estas dos personas raras a la par que simpáticas, tienen nuestros móviles.

Al día siguiente cometí el error de volver al Starbucks, esta vez con Sandra, y ahí apareció Cristóbal, pero tras media hora me fui que había quedado con Amy para nuestro exchange.

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