Buscar trabajo y un lugar donde cobijarme (puesto que quiero dejar de ser au pair) está resultando más difícil de lo que pensaba. Me llamaron para tres entrevistas de trabajo: en Zara, Mango y Luyna. La entrevista en Zara la tuve un sábado por la mañana. Llegué muy puntual y pregunté por Agha, una de las managers. Al minuto apareció y nos dirigimos hacia el almacén para realizar la entrevista ahí. La mujer desde el principio se mostró amable. Estuvo preguntándome acerca de por qué había venido a Liverpool, por qué quería cambiar de trabajo, mi disponibilidad, si me había comprado ya algún billete de avión (por si hay que cuadrar horarios), me preguntó si me gustaba la moda, si sabía cuáles eran las tendencias de la nueva temporada, etc. Estuvimos hablando como media hora y me dijo que estaba muy contenta conmigo, que le había gustado mucho pero que tenía que hacer un par de entrevistas más. Que me avisaba en unos días. Pero mi teléfono no volvió a sonar así que supongo que no le gusté tanto como dijo…
La entrevista en Mango fue algo diferente. Para empezar por que la encargada llegó tarde así que tuve que esperarla media hora… Fuimos al almacén y me empezó a explicar un poco el tipo de contrato, horarios, descuentos, etc. El problema vino en que era 100% de Liverpool, es decir, que tiene ese acento tan difícil de entender… lo que me llevó a tener que pedirla que me repitiera dos veces una pregunta… eso, obviamente, ha jugado en mi contra. Después me hizo elegir un modelo de fiesta con un presupuesto de 150 pounds y por último, con una de las dependientas, fingir que ella era una clienta para ver cómo actuaría con ella. Aquí también juega en contra el echo de que las inglesas o visten increíblemente bien, o todo lo contrario. Y mi estilo no se parece al suyo, aunque intenté escoger la ropa que ellas habrían cogido (véase lentejuelas, plumas, leopardo… todo muy “elegante”, jeje).
A la tercera entrevista no pude acudir porque tuve que quedarme con las niñas, así que mi gozo en un pozo. La mujer me dijo que si había otro proceso que me avisaba. La semana que viene voy a volver a imprimir el cv y dejarlo en todas las tiendas de Liverpool One (el centro comercial más grande/importante). También he enviado alguno a través de Gumtree, sólo queda esperar… Me he apuntado también a varias páginas web de trabajo y tengo dentro de un par de semanas que acudir a una charla organizada por el jobcenter en la que te enseñan a hacer un cv, cómo buscar trabajo, prepararte las entrevistas…
Otro problema ha sido abrirme una cuenta en un banco inglés. Me vacilan, así de claro. Fui una tarde con Clara a un Barclays y me dijeron que sin problemas me la abrían pero que necesitaban algún tipo de documento que acreditase dónde vivo. Así que vuelvo al día siguiente con la carta de la NI y la chica que estaba ese día me dice que no, que como ser au pair no es un trabajo de verdad, que no pueden abrírmela. Voy a Santander y me dicen que necesito llevar más de 12 meses viviendo en Inglaterra. Voy a otro Santander y la mujer me dice que sí que puedo abrirla. Relleno los papeles y me dice que me llama por la tarde para confirmarlo todo. Tras esperar unos días y no recibir su llamada voy al banco y como veo que también me está vacilando le digo que finalmente no quiero abrir una cuenta con ellos. Así que me fui al Barclays que está al lado de mi casa y ahí, por fin, pude abrirla sin ningún problema. ¿Alguien puede explicármelo?
Birmingham y Chester
Los dos últimos fines de semana, como he tenido algo de tiempo libre, los he aprovechado para viajar un poco por Inglaterra. Como mi amiga María también estaba un poco harta de la vida de au pair buscamos un destino que nos quedara a mitad de camino a las dos para reencontrarnos, contarnos las penas y animarnos mutuamente. Así que… ¿qué está en medio de Inglaterra? Birmingham, y siendo la segunda ciudad del país pensamos que tendría muchas cosas que hacer y ver. Pues no. Antes de comer lo habíamos visto todo.
Como últimamente parece que el transporte me odia llegué tarde. Menos mal que María iba con una amiga y así no se le hizo larga la espera. Cuando el tren estaba llegando a Crewe se paró en seco. Al parecer había problemas técnicos. Cada cinco minutos el maquinista nos informaba de que había un problema y que los operarios estaban arreglándolo. Estuvimos parados 20 minutos ahí y luego fue muy despacio hasta que llegamos a la estación en sí. Mi tren no era directo, si no que tenía que hacer transbordo en Stradford a las diez y media. Pero llegué ahí a las 11 y diez. Así que tuve que esperar al siguiente que llegaba a Birmingham a las 12 y media en vez de a las once y cuarto.
Por fin pudimos empezar a recorrer la ciudad. Empezamos por Victoria Square donde está el Council House (que es, a su vez, el museo de Birmingham). Al lado está Chamberlain Square donde está el Town Hall (el ayuntamiento), una reproducción de un templo griego. Seguimos nuestro camino pasando por un monumento a los caídos en la Primera Guerra Mundial para llegar a la noria. No entiendo muy bien qué le pasa a este país con las norias… hay una en Londres, otra en Manchester, Birmingham, Liverpool… ¡parece que todas las ciudades tienen que tener una noria!
Pasamos el auditorio y llegamos a uno de los canales. Muchas ciudades inglesas, durante la revolución industrial, abrieron canales para que el transporte de materias primas desde los puertos fuera más rápido y cómodo. Ahora en los canales hay muchas tiendas, restaurantes (algunos flotantes), centros culturales… Comimos ahí y nos topamos con un camarero andaluz muy majo al que le preguntamos qué ver. Según sus palabras “aquí sólo hay centros comerciales”. Luego fuimos en busca de la catedral, St. Philip’s, muy pequeña pero con unas bonitas vidrieras. Ya no nos quedaba casi nada por ver así que tras nuestra “visita” a las tiendas (hay tres centros comerciales enormes completamente seguidos) nos fuimos a tomar un café mientras esperábamos que salieran el tren y el autobús.
En Birmingham María me preguntó si podía venirse el fin de semana siguiente a Liverpool para celebrar su cumpleaños aquí. Así que seis días después estábamos juntas de nuevo. Como ella ya había venido a Liverpool le dije de quedar en Chester que está muy cerca. A esta visita se unió Clara, que por fin era libre tras los temidos exámenes del master. Chester es una bonita y pequeña ciudad medieval de pasado romano. Afortunadamente ese día el tiempo decidió acompañarnos (no como en Birmingham, que no paraba de llover) y pudimos sacarnos un montón de fotos. Las casas de estilo “Tudor” dominan el paisaje. Empezamos nuestra ruta por The Eastgate Clock, un reloj de 1897 de estilo victoriano. Mis amigas y yo seguimos creyendo en la teoría de que los ingleses no saben sacar fotos… Se empeñan en hacernos primeros planos cuando está claro que si viajamos y nos ponemos cerca de un monumento es porque queremos que se vea, ¿no? ¡Menos mal que alguien muy sabio inventó el temporizador en las cámaras! Jejeje
Continuamos hasta llegar a la catedral, de estilo gótico que no visitamos por dentro puesto que costaba 5 pounds y nuestra pobreza de au pairs/estudiante no nos lo permitía. A su lado se encuentra el Ayuntamiento. Quisimos ir a ver el Castillo y todavía hoy no sé si lo que vimos era el Castillo o deberíamos haber seguido buscando… Porque a parte de una torre… ¡Poco más tenía el castillo! Como no queríamos dar marcha atrás y había una valla que nos impedía seguir hacia adelante decidimos saltarla. Fue un momento un tanto cómico puesto que a todas se nos quedó enganchado un pie en ésta. Mi solución fue quitarme la zapatilla, pero María, que llevaba botas, lo tuvo más difícil y ¡tuve que tirar de su pierna para poder sacarla! Esto nos pasa por no hacer lo lógico que hubiera sido retroceder… Además acabamos manchadas de algo verde…
Pero por fin llegamos al río Dee. En Queens Park hay un embarcadero y barcos de vapor que hacen rutas alrededor de la ciudad. También hay un puente de hierro muy bonito y un gazebo. Llegamos a un parque lleno de ardillas que un poco más y se comen a María… ¡aunque ella las tentó con su manzana! No tenían el más mínimo miedo y posaban para las fotos. Chester, además, está lleno de bicis de metal adornando la ciudad. Así que quisimos sacarnos la foto “graciosa” subiéndonos a una y los niños que estaban al lado casi mueren de un ataque de risa… Decidimos que lo mejor era abandonar el parque… Entre medias de la ciudad también puedes encontrarte con ruinas romanas, así sin más. Están, como por arte de magia, colocadas. Igual que las ruinas de una antigua iglesia, San Juan Bautista. El anfiteatro romano dejaba mucho que desear, quizá porque estaba vallado y al parecer siendo reformado. Comimos en un Bistro francés y nos fuimos, para variar, a ver las tiendas hasta que llegara la hora de volverse a casa.
María y yo volvimos a Liverpool y Clara se fue de nuevo a Leeds. Le había preparado a María para celebrar su cumple el famoso bollo de chocolate al que devoramos bastante. Por cierto mery, ¡¡¡FELICIDADES OTRA VEZ!!! Después de cenar y arreglarnos fuimos a la residencia de uno de mis amigos que como tiene SkyTV pudimos ver el Madrid-Deportivo, ¡cuánto tiempo sin ver fútbol español! Jejeje. De camino a los bares empezó a nevar, porque aquí el tiempo sigue un poco loco, y pasamos de un día de súper sol a nieve muy fuerte y sin parar durante horas. El miércoles, por ejemplo, fui a clase de inglés y por la tarde había quedado con Amy para el intercambio. Pues cuando volvía a casa empezó a nevar con tal intensidad que cuando salí a las tres para ir a tomar el café había cuajado y estaba de nuevo todo blanco.
Free English Lessons
Una de mis amigas de Liverpool encontró unas clases gratuitas de inglés. Así que fuimos al centro a preguntar e hicimos una prueba de nivel. Estás clases están diseñadas para los inmigrantes, tanto es así que los martes nosotras no vamos, porque son clases de matemáticas (en inglés, por supuesto). A pesar de que nos pusieron en el nivel más alto he de decir que me aburro bastante, pero a caballo regalado no le mires el diente, ¿no? Aunque como experiencia y forma de conocer otras culturas es de lo más interesante. Sigo yendo a mi academia de inglés, dos días por semana, pero estas están bien para repasar cosas más fáciles. En la academia ya hemos empezado con la preparación del IELTS así que me paso el día haciendo antiguos exámenes para prepararlo.
En estas clases del centro para adultos Clara y yo somos las únicas europeas. Mi clase está formada toda por mujeres (parece que los hombres no avanzan de nivel): Saida es de Argelia y tiene dos hijos. Es muy amable y simpática. Como un día falte me dijo que creía que ya no iba a volver y que le hacía ilusión verme de nuevo. Reem es de todas la más joven. Es de Túnez y quiere estudiar en la universidad. Trabaja como voluntaria en un centro social, traduciendo a los inmigrantes árabes. Habon (se pronuncia jabón) es de Somalia, igual que Anna, la más mayor de todas. Fátima creo recordar que es de Dubai y, aunque me parece más joven que yo, ya está embarazada. Todavía me faltan por aprenderme el nombre de otras tres, pero son un poco difíciles para mí. Tanto Saida como la de Sri Lanka acuden con sus hijos al centro, que tiene habilitado una pequeña zona para los niños.
Cuando oyes muchas de sus historias o cómo actúan ante diferentes situaciones te sientes una privilegiada… En clase se habla mucho de la confianza porque a la mayoría les falta. Les da miedo ir al médico o rellenar papeles. En una de las clases estábamos hablando de cómo actuarías si el vecino tiene la música muy alta y pude oír cosas como “si mi marido me dejara, bajaría a decirles algo, pero no puedo”. Para todas ellas son muy importantes las clases porque les ayudan a conocer gente y a adaptarse, así como sentirse alguien, más valiosas. Además, estoy aprendiendo mucho sobre sus culturas y, probablemente, sea lo que más me gusta de las clases.
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