La semana pasada fue half-term, es decir, vacaciones escolares. Pasé bastante tiempo en casa con los niños aunque no fue tan malo como en las vacaciones de octubre. Fuimos al parque un día, otro estuve jugando a las casitas con las niñas y ese tipo de cosas. Ellas siguen igual de simpáticas (¡por mucho que muchos días quiera matarlas!) y Jasper sigue igual de adolescente. Ahora creo que quiere demostrarle a su padre que él ya es mayor y que yo no hago falta. ¿Qué me ha llevado a dicho razonamiento? El lunes cuando llegué de Leeds me dijo Amber que él hacía la cena. Genial, pensé, puesto que ya estaba con mi catarro y me no apetecía nada hacer la cena. Al rato subio Bryony para preguntarme dónde estaba el pollo (al otro lado de la puerta pude oír a Jasper, como él sigue sin hablarme…). Poco después volvió Amber a preguntarme si iba a cenar con ellos, a lo que dije que sí, mientras que oía a Jasper decirla qué por qué me había preguntado. Pues bien, un minuto más tarde Amber volvía para decirme que… ¡sólo había cena para tres! Vamos, que el niño no quería que cenara con ellos…
Un día también me pasó algo curioso cenando con Graham y las niñas. Aquí hay muchas campañas contra el alcoholismo, tabaquismo, malos hábitos alimenticios, etc. Total, que pusieron un anuncio que llamaba a no beber más de dos vasos de vino al día. La conversación empezó a versar pues sobre el alcoholismo. Al principio era entre las niñas y su padre, al que preguntaban. Hasta que Amber se giró y me preguntó “¿alguna vez de has emborrachado?” Ojiplática me quedé. La contestación, por supuesto, fue “No”. Entonces Graham dijo... “es que es joven, ella puede beber mucho y aguantar hasta las 6 de la mañana, ¿verdad? Y nunca va borracha…” con rintintín y sonriéndome. Me quedé muda… ¿Me estaba diciendo que salgo mucho? ¿Que hago mucho ruido cuando llego? ¿Que mi cara al día siguiente me delata? Fue una situación de lo más extraña…
Leeds / York
Hace dos fines de semana fui de visita a ver a Clara a Leeds, una de las ciudades más grandes de Inglaterra, famosa sobre todo por sus universidades. Y la verdad es que no tiene nada más… Eso sí, la Leeds University es enorme, mucho más que la Complutense. ¡Qué campus! Es como meterse en una película americana… jajaja. Tiene tiendas, bares, discoteca, un cementerio (sí, lo habéis leído bien), es impresionante. Un amigo estuvo hace unos años ahí de Erasmus y ya me lo había avisado. Según él cuando escogió la ciudad era porque Leeds es como la Salamanca inglesa, vamos, que además de prestigio tiene mucha fiesta, jeje. El edificio de económicas parece una iglesia por fuera. Me atrevería a decir que el campus es lo más bonito que tiene la ciudad.
Comenzamos la visita por la universidad puesto que Clara vive al lado de esta. Bajamos pasando por delante del edificio del Instituto Cervantes hasta el centro de la ciudad. Llegamos a la zona comercial donde nos metimos en un café a comer. Después paseamos por Victoria Quarter, una preciosa y espectacular galería que recuerda a las de Milán. El techo es abovedado, de cristal y metal. También es famoso el Leeds Market, un mercado que me recordó al de San Miguel. Al lado se encuentra Corn Exchange, un edificio victoriano que tras haber caído en desgracia decidieron restaurarlo y convertirlo en una especie de centro comercial, pero sin perder su estilo. La ruta ideada por Clara nos llevó a Victoria Square, donde se encuentran el Town Hall y el museo de la ciudad. Muy cerca está Millenium Square, donde se nos acabó la visita. Así que volvimos hacia la universidad para ir a tomar una pinta a uno de los bares que hay en esta y que así conociera el ambiente universitario más de cerca.
Fuimos a casa a ducharnos, cenar y empezar a beber. Aprendimos una gran lección: ¡no hay que beber ron Sainsburys! Jajajaja. Llegaron a casa dos amigos de Clara del master y ahí estuvimos un buen rato. Después fuimos a un sitio cerca de la universidad, donde nos juntamos con el novio de Laura y sus amigos. ¡Vaya esperpentos! Lo siento Clara, pero no pueden ser más ingleses/feos! Jajajaja. Eso sí, muy simpáticos. Laura y su novio y Tom se fueron ya a casa con lo que seguimos la fiesta Clara, yo y los dos amigos del novio (no recuerdo los nombres…) Fuimos a un sitio un poco raro, la verdad… pero estuvo bien. ¡Menudos bailoteos! Clara además se cruzó con un tio que iba vestido de romano y le pidió su casco. ¡Clara parecía sacada de 300! Jajajaja. Fue una noche curiosa/divertida… pero vaya resaca al día siguiente…
Tras salir de fiesta con los amigos de Clara el sábado noche nos despertamos más o menos pronto el domingo para ir a York, que está muy cerca. Cuando estábamos levantándonos oí ruido como de lluvia así que le pregunté a Clara, que abrió la cortina para ver. Y vaya sorpresa cuando descubrimos que no es que lloviese, no, es que nevaba, y menuda la que había caído desde que nos habíamos acostado hasta ese momento. Y menuda la que seguía cayendo. Después de desayunar pudimos comprobar que ya había parado así que nos arriesgamos a salir a la calle. Fue poner un pie en el “suelo” y perderlo de vista…
Llegar hasta la estación de tren fue un poco odisea. El autobús que va al centro de la ciudad desde casa de Clara al parecer no funcionó ese día (tras esperar casi media hora la gente que nos amontonábamos en la parada decidimos buscar otra forma de ir) así que fuimos hasta la universidad y ahí pudimos cogerlo. Al llegar a la estación preguntamos si el servicio funcionaba bien pues no queríamos quedarnos tiradas por medio de Inglaterra. Por fin pudimos coger el tren rumbo a York y tras media hora de trayecto llegamos.
York es una de las ciudades más bonitas de Inglaterra, pero por culpa del mal tiempo nosotras no la pudimos disfrutar bien. Conserva un casco histórico medieval con muchas casas de estilo Tudor y pequeñas tiendas llenas de encanto. Nos encantó especialmente una tienda de té y una que se llamaba Chocolate Heaven, ¡vaya escaparate! La ciudad está protegida por una muralla de origen romano perfectamente conservada. Uno de los lugares más importantes es la Clifford’s Tower, una torre medieval que se levanta sobre un montículo. Pero, probablemente, lo más interesante de la ciudad es la York’s Minster, una de las catedrales góticas más grandes, de la que destaca sus rosetones. Del interior a penas os puedo hablar porque la “pobreza” nos impide pagar los 5 pounds que cuesta verla… jeje. Por desgracia, el frío polar nos podía y a las tres horas de estar ahí decidimos volvernos, también para estar seguras de que podríamos llegar sin problemas a casa. Eso sí, al llegar a Leeds nos paramos un rato en el parque a jugar con la nieve, ¡pasarán los años pero para algunas cosas siempre seremos niños!
Voluntary work
Tras un par de intentos en lo que a búsqueda de trabajo se refiere lo he dejado por el momento de lado, sobre todo después de que un día Clara (la de Liverpool) y yo intentáramos dejar el currículo en varias tiendas sin ningún tipo de suerte. Tras mirar con anterioridad en las páginas web de algunas tiendas y ver que especificaban que había que dejarlo en la tienda fuimos a ello. Pero vaya sorpresa cuando en tres sitios diferentes nos dicen que no, que no cogen currículos, que todo es ahora por Internet. Una de dos, o me vacilan los dependientes o me vacila Internet. Esta semana, además, he tenido el enorme placer de pasar un súper constipado conmigo, con lo que a penas he salido de casa, y por tanto no he ido en busca de trabajo.
Y empiezo a creer que para el tiempo que me queda aquí… mejor dejarlo definitivamente. Total… si he aguantado más de 5 meses… podré aguantar 2 o 3 más, ¿no? Pero como algo tengo que hacer porque tanto tiempo libre me mata de aburrimiento me he apuntado para trabajar como voluntaria. Veréis, en Inglaterra el voluntariado es algo muy importante. Es increíble la cantidad de gente que conozco que colabora con alguna ONG. Por todas partes hay tiendas de caridad. ¡En la calle principal de mi barrio he contado hasta siete! Y acaban de abrir una nueva. El otro día cuando iba andando hacia clase la descubrí, junto con un cartel pidiendo voluntarios, así que entré y pregunté. Me dieron un formulario para rellenar y empiezo el viernes, ¡así de sencillo! Es para Jospice, St Joseph’s Hospice Association. Fue creado por un misionero, el padre Francis O’Leary, en Sur América en la década de los 60 y ya en los 70 abrió otro hospicio en Crosby, un pueblo de Liverpool. Yo trabajaré en la tienda que han abierto en mi barrio y los beneficios que sacan van para el hospicio. No cobro, por si alguien se lo pregunta.
Se lo comenté a Amy, la chica con la que hago el intercambio, y me dijo de una página web en la que encontré una oferta genial: Journalists for Youth News. Sí, piden periodistas para trabajar en una pequeña publicación de Wirral, un pueblo al otro lado del río (algún defecto tenía que tener y es la distancia…) De momento la mujer que lo coordina me ha enviado dos mails con la información correspondiente y más o menos estoy aceptada. ¡Lo malo ahora será escribir en inglés! Tardaré un siglo ¡pero es una buena forma de practicar…!
Hola! Gracias por visitar nuestro blog y felicidades por el tuyo.
ResponderEliminarPuedes ver nuestra colección en la tienda "La infanta terrible" en C/ Infantas 8. Madrid.
Un saludo!